Había que ganar. Esa es la filosofía que sintetiza cada clásico, pasando a un segundo plano el rendimiento de los equipos. Había que poner en cada jugada, disputarla como si fuera la última. Y así se hizo. Sin tantas precisiones, con muchas tarjetas repartidas prontamente por Sager y con el oportunísimo tanto de Rodrigo Bertorini en la apertura misma del complemento. Eso le bastó a Unión para imponerse ante 9 de Julio de Rafaela que manejó la pelota pero no supo vulnerar la defensa local y cuando lo hizo, se encontró con Guillermo Stucky en un gran nivel. Así se estira la reciente paternidad sunchalense sobre el León que no puede robarle puntos a los equipos de nuestra ciudad.
Como todo clásico, arrancó como se esperaba: con dientes apretados. Sólo que el árbitro Edgardo Sager intentó tomar las riendas del juego logrando algo poco común como es sacar cuatro tarjetas amarillas en tan solo doce minutos. Así y todo, ambos equipos se las arreglaban para generar situaciones de riesgo en ambos arcos.
El primero en hacer sonar la alarma fue la visita, que probó desde media distancia haciendo volar a Stucky. Luego de algunos minutos de dominio rafaelino fue el albiverde el que avisó, en este caso con su arma favorita: desborde por los laterales y centro para sus delanteros, algo que pareció bien estudiado por el fondo juliense que podía controlar sin mayores sobresaltos cada una de las incursiones locales.
Así las cosas, las amarillas siguieron saliendo del bolsillo derecho del árbitro, el partido era cada vez más cortado, con atisbos de cambio de ataque por ataque. Los jugadores se sumaron a este contexto reclamando una y otra vez, acordándose poco de jugar. Straqualursi sacudió la modorra al estrellar un pelotazo en el palo y Bessel más adelante también tuvo su chance. El cierre lo encontró al albiverde mejor parado, algo más adelantado y ambicioso.
Esto se prolongó en el complemento, cuando de movida Unión golpeó la red y se puso en ventaja por intermedio de Rodrigo Bertorini. A partir de allí, hubo unos minutos de intrascendencia que luego derivaron en un mayor dominio juliense. De a poco, algunos rendimientos locales comenzaron a caer un poco, Unión perdió la pelota y el nueve pudo manejar el partido, aunque el resultado seguía siendo contrario a sus intereses. Atrás quedaba la zozobra del gol y los rafaelinos amenazaban con reaccionar, adelantándose en el campo de juego.
A pesar de todo, el transcurso del tiempo terminó demostrando que las acciones de mayor riesgo seguían estando en poder de los albiverdes, que no se ponían en mayor ventaja sólo por la buena tarde que tenía Galizzi, el arquero visitante. El último cuarto de hora fue disputado en esa tónica, con los rafaelinos buscando y Unión resistiendo, intentando salir de contra, algo que no podía hacer demasiado seguido.
Los minutos jugaban a favor del local que terminó quedándose con un triunfo sufrido por 1 a 0 pero sumamente necesario, mientras que el 9 sigue arrastrando el karma de los equipos sunchalenses, a los cuales no les puede sacar puntos importantes en el último tiempo.

