Un buen complemento, conversiones certeras y oportunas, contundencia y orden, son estas algunas de las argumentaciones de las que dispuso Libertad para superar por 2 a 0 a 9 de Julio de Rafaela. Así, los Tigres volvieron a superar a los rafaelinos a quienes ya habían doblegado por 2 a 1 en su cancha semanas atrás.
El ambiente que provenía de las tribunas invitaba a soñar en un juego ordenado, de mucho nerviosismo pero con situaciones de riesgo. El local forzado por esta condición y en una buena labor en el certamen, la visita acuciado por resultados no tan positivos y con un futuro de descuento de puntos que se cierne sobre el horizonte así lo hacían pensar. Sin embargo, nada de esto hubo en gran parte del partido.
Después de un primer tiempo en donde primó el «prestarse» la pelota entre unos y otros y que estuvo caracterizado por la escasez de situaciones de gol en los arcos, Libertad llegaría a una conversión más que oportuna por intermedio de Aníbal Roldán. Tan solo 6 minutos del complemento se habían jugado cuando llegó el tanto que tuvo aquel efecto psicológico del que tanto se ha hablado.
Libertad pareció ser más ambicioso, tratando de generar situaciones a partir del cuidado de la pelota y progresar así en el campo de juego de forma ordenada. Lamentablemente, esto no tuvo el resultado que se buscaba ya que las situaciones esperadas no llegaban y todo transcurría lejos de los arcos.
No obstante, el resultado favorable al local impulsó a Javier Berzero a buscar alternativas en el banco de suplentes. Variando el esquema y poniendo hombres de refresco, el DT Rafaelino buscó la reacción que nunca llegó puesto que, si algo padeció el 9 fue precisamente la falta de peso ofensivo. Siempre las jugadas eran conjugadas por los defensores locales o bien dilapidadas por la impericia de los propios atacantes.

El tiempo se consumía sin mayores emociones hasta que, a los 43 del complemento, llegó la conversión de Carlos Fragatta. Merecida para él por lo mucho que siempre se mostró como salida de su equipo, además de un despliegue más que importante en todo momento, yendo a buscar en ataque y retrocediendo marcando.
Después ya no había tiempo para más. Fue tan solo esperar por el pitazo final de Marcos Conforti y soltar así el festejo cañonero que sumó más que tres puntos porque en este tipo de clásicos, las unidades para las tablas quedan prácticamente en un segundo plano.

