Con la tranquilidad de estar ya clasificado a la siguiente instancia, Unión salió a buscar otro triunfo que lo apuntalara en la recuperación que viene experimentando en las últimas semanas. Esta vez, el rival de turno era Gimnasia de Concepción del Uruguay, al cual venció por 2 a 1, con tantos de Ferrero y Pasini, descontando Rivero para la visita. El encuentro le dejó un buen gusto a los albiverdes, toda vez que casi no pasaron contratiempos a pesar de disputar casi 70 minutos con un hombre menos.
Gimnasia salió a la cancha a plantear un partido de igual a igual, parándose firme en el medio y en las primeras aproximaciones probando desde media distancia. El mensaje que daba era claro: no se refugiaría atrás. Tuvo en los minutos iniciales una clara situación, en la cual exigió a Guillermo Stucky, quien se quedó con el mano a mano al recibir el despeje de los defensores locales sobre la línea misma. No obstante, el entrerriano era un equipo totalmente distinto en el fondo, con severas dificultades para salir jugando.
Así fue cómo se generaron las primeras chances para el albiverde. En un pique al vacío y con tan solo 16 minutos disputados, Leo Ferrero salió disparado y se encontró con el arquero tras eludir una estática defensa en línea y definir cruzado. El partido recién se armaba y el local ya se ponía en ventaja.
El mejor negocio de Unión era dejar salir a Gimnasia y presionar con los volantes, recuperar la pelota y encontraba desarmado al fondo.
En respuesta a una clara agresión no advertida por Ricardo Carrizo, árbitro del cotejo, Espínola lanzó un manotazo delante del mismo juez que lo expulsó cuando él mismo, consciente de su actitud, se iba al vestuario por si mismo.
Con el hombre de más, los entrerrianos tomaron el control de la pelota, muchas veces sin tener en claro qué hacer, hasta que encontraron la igualdad a los 39´ en una incursión por la izquierda, convirtiendo por intermedio de Gerardo Rivero. Un par de minutos duró su alegría porque un centro desde la derecha pasó a todos y encontró a Pasini que hasta el momento no había tenido ninguna clara y no falló, poniendo así el 2 a 1 que a la postre sería definitivo.
Gimnasia salió al segundo tiempo decidido a jugar en el campo de Unión y así lo hizo pero muchas veces, la repetición de pelotazos frontales facilitaba la tarea de los defensores locales. El partido fue entrando en un bache, sin muchas situaciones de peligro pero con cada vez más lucha en todos los sectores del campo.
Los albiverdes dejaban el balón en poder de la visita que no preocupaba demasiado. El local ya no atacaba tanto, tratando sí de ser ordenado. Los cambios desde los respectivos bancos de suplentes tampoco incidieron en el desarrollo y el partido se fue consumiendo entre la impotencia de Gimnasia y el conformismo de Unión.
En el final mismo y cuando todos pedían la hora, un tiro libre y un posterior taco de Díaz, bien pudieron ser la igualdad pero claro estuvo que no fue la tarde del Diez visitante que se quedó con las ganas de festejar un punto que hubiese sido premio a su esfuerzo pero no al equipo que prácticamente no supo aprovechar la ventaja numérica ante un rival que lejos estuvo de brillar.

