Libertad hizo todo el gasto ante Gimnasia de Concepción del Uruguay pero la visita, en una jugada aislada en el segundo tiempo facturó y se llevó un resultado totalmente mentiroso respecto de lo que fue el trámite del partido. Ortega a los 30 minutos del complemento puso la ventaja definitiva, sobre un aurinegro que buscó pero chocó con sus propias imprecisiones y en ocasiones con la defensa visitante. Fue la segunda presentación de Iván Delfino como entrenador de Libertad, luego del debut en el clásico, el fin de semana anterior.
De movida el local planteó un partido altamente ofensivo, rápidamente y en la primera jugada dispuso de una de las chances más claras del encuentro para marcar diferencias. Sin embargo, la falta de pericia en la definición apareció y sería algo que no lo abandonaría en todo el desarrollo.
Los desbordes por los laterales se sucedían casi de continuo, generando varias situaciones que no podían terminar de ser aprovechadas por Fragatta, D`Antoni ni tampoco los cabezazos de Donatti. Gimnasia en ese tramo apostaba a la contra, la cual dispuso en un par de ocasiones, generando un verdadero partidazo.
Hubo un amague de los entrerrianos de adelantarse para plantarse en la mitad de la cancha pero no pudieron y fue la ofensiva local la que siguió lastimando pero no concretando. La última chance llegó a los 30 minutos, cuando D´Antoni quiso definir suave, colocando la pelota arriba, en un arco que no tenía defensa pero apareció un defensor que providencialmente sacó el disparo de cabeza. Estaba claro que no era la tarde de Libertad.
Después se inició un gran impass en el volumen de juego, todo se hizo más disputado y comenzaron a ser intermitentes las situaciones de gol. En el complemento, Gimnasia se mostró algo más ambicioso, tratando de aprovechar al máximo algunas faltas de coordinación en el fondo local.
Los cambios propuestos por Delfino demostraron que lejos estaba de conformarse con el empate que se estaba dando. Buscó darle movilidad al ataque con Cejas acompañando a Girard en lugar de Fragatta, probo luego con Lastra y Ponte, armando un tridente ofensivo que lamentablemente no pudo funcionar por falta de precisión.
En medio de todo, llegó un baldazo de agua fría cuando, a los 30 minutos del complemento, tras un tiro de esquina, la pelota picó, dio un rebote en Donatti y le quedó servida a Ortega para que la empujara al fondo de la red y marcara el desnivel.
Como era de esperarse, Libertad se fue en masa hacia el área rival, buscando la igualdad que nunca llegaría. Desde el banco, Delfino pedía calma y orden, algo que no abundó en un equipo que estaba convencido de ser superior, que había generado la mayoría de las situaciones de peligro pero que estaba cayendo ante un rival que especulaba con el tiempo restante, haciendo cambios, con el entrenador pidiendo a sus dirigidos que antes de salir se fueran lejos del lugar de recambio para demorar más y misteriosas y repentinas lesiones de los visitantes que obligaban el ingreso del carro sanitario. Todo esto los hizo poner más nerviosos aún a los aurinegros que se repitieron en centros que no pudieron ser aprovechados.

