Carta abierta a Cristina K

(Por: Susana Colautti) – Llevamos ya cuatro de gobierno kirchnerista y algo más de cien días de su sucesora sin que se haga evidente al menos un signo alentador que alimente la esperanza de que demuestren interés en solucionar alguno de los muchos problemas que afectan al argentino promedio.

Atrás quedó la tan mentada «equidad en la distribución de las riquezas», en un país productor de alimentos por excelencia, miles de niños mueren por desnutrición y otros tantos subalimentados sin que se les mueva un pelo. Los hospitales siguen desmantelados y la mayoría de ellos funcionan medianamente bien gracias al esfuerzo de cooperadoras y aportes voluntarios.

No hablemos de educación. Las escuelas padecen el mismo calvario que los hospitales públicos. Sin mencionar el hecho de que las nuevas disposiciones, como la promoción asistida (nadie repite) es una verdadera burla al trabajo del docente, favorecen el cada vez más notorio desinterés de los niños en estudiar y de los padres en comprometerse con la educación de sus hijos ¿será que la igualdad de oportunidades es que todos sean igualmente ignorantes?

Pero en estos últimos 12 días ha quedado indudablemente demostrado que además hay una gran falta de inteligencia en el Gobierno ya que se están dedicando a aplastar literalmente a la principal fuente de recursos económicos del país.

De la mano del «señor» Moreno que no vacila en conducirse con amenazas (aunque no es la palabra correcta que describe cómo se conduce en la mesa de negociaciones) le están robando al productor el 44 por ciento que se suma a la pesada carga impositiva del agro.

El campo pone en marcha un capital que genera múltiples y variados puestos de trabajo: tamberos, peones, puesteros, alambradores, sembradores, estibadores y provee trabajo a la industria metalúrgica, clasificadores de semillas, fábricas de balanceados, agroquímicos, a la industria láctea, frigorífica y toda la red de comercialización y transporte por nombrar sólo los más comunes. Todo este aparato productivo esta siendo sistemáticamente desmantelado.

Los paises que tienen como principal ingreso un tipo de producción, muy inteligentemente dictan leyes que incentivan y estimulan al productor, sólo en Argentina se les ocurre asesinar a la gallina de los huevos de oro.

Se culpa al agro de haber sido «favorecido» por el nefasto Gobierno de Menem, cuando lo único que hizo fue comenzar con la monopolización ya que los pequeños y medianos productores comenzaron a desaparecer y todas estas medidas tienen por objeto completar la tarea iniciada por Menem.

Por último, en un remate feria, el productor vende sus animales con muchísima suerte a tres pesos el kilo, sin embargo el pueblo paga entre 12 y 16 pesos por kilo. ¿Quién se queda con la ganancia? El que produce leche no puede, por disposición oficial, percibir más de 0.81 pesos el litro y es bien claro que con lo que aumentaron las semillas, gasoil, agroquímicos, herramientas y otros elementos, que ese precio no paga lo que se invierte, en góndola la leche cuesta tres pesos aproximadamente.

Este es un gobierno elegido por el pueblo y el pueblo exige que obre en bien de un país que ya está cansado de esperar. Si se destruyen tantas fuentes de trabajo no será sorprendente que otros quieran adueñarse de lo que tan alegremente desperdiciamos.

Susana Colautti.

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