La respuesta a la convocatoria lanzada por parte de la Asociación Protectora de Animales para participar de la tallarinada benéfica fue más que positiva y el viernes se contó con un salón colmado de las ex cocheras Rotania. Esto, sin lugar a dudas que sirve y mucho puesto que refleja el acompañamiento de la comunidad para con los encargados de llevar adelante la entidad.
«Atendida por sus propios dueños», sería una frase que se adecuaría bien a lo ocurrido, aunque habría que adaptarla cambiando dueños por integrantes. Fue constante la labor de los miembros de la comisión, quienes se dividieron tareas para atender el bar, servir las mesas y atender a todos y cada uno de los comensales.
A lo largo de la velada se pudo disfrutar de diferentes propuestas artísticas, dándole espacio a jóvenes que están iniciándose por el camino musical. Uno a uno fueron sucediéndose los grupos, amenizando la noche. También hubo sorteos con los números de las entradas y venta de bonos para otros premios que fueron aportados por los comercios de la ciudad.
Uno de los momentos más emotivos lo constituyó un relato aportado por Mirta Rodríguez, quien contó la historia de una perra que tras estar durante muchos años en una familia, fue llevada a un sitio descampado donde se lo abandonó. Luego de diferentes vicisitudes, el animal fue encontrado con un grupo de cachorros, ellos vivos, mientras que ella había muerto asfixiada.

