(Por: Gustavo Aramburu) – En Villa Amalia, una zona de trabajadores humildes al sur de la capital tucumana- hace pocos meses se denunció a los medios de comunicación que se ocultan los datos de la desnutrición infantil en la provincia. Se dieron dos casos de niños desnutridos dados de alta en hospitales públicos que fueron a morir a sus viviendas de humilde condición.
Esa imagen de ojos grandes, mirada perdida, bracitos largos y flacos abdomen distendido porque los músculos perdieron su tono no es patrimonio de Africa esta presente en nuestra tierra.
Si de imágenes hablamos, la de los damnificados por las inundaciones en el norte de Salta, por los desbordes del Pilcomayo y el Bermejo se repiten año tras año, nada parece alterar a quienes debieran dar soluciones, son solo dos mil quinientas familias, unos 8 mil habitantes esta vez los afectados números similares a los del año 2007 o 2006.
El Responsable de la Educación en la Provincia de Buenos Aires, le dijo al diario EL DIA de La Plata que “la mayoría de los chicos que egresan de la escuela primaria «no saben leer ni escribir». Pero lo destacable es que Mario Oporto fue funcionario de Rucucu, de Sola y del motonauta.
Es decir la realidad bonaerense lo tiene como personaje destacado en busca de soluciones hace una década como mínimo.
Parece ser que nadie se inmuta ante el incremento patrimonial de la pareja presidencial, ante una Cristina de vacaciones recurrentes, o su hija de jolgorio pinamarense. Parecen tan menemistas los K en estas fotos de verano, tan insolentes, tan soberbios.
Hace unos pocos días se cumplió un nuevo aniversario del asesinato de Cabezas, fue un crimen espantoso que vino a despertar la conciencia dormida de los argentinos frente a un poder insolente y soberbio. Un crimen tan espantoso como esas imágenes de los chicos mañana adultos condenados a ser desheredados de la tierra.
Dr. Gustavo Aramburu

