La historia de Luis Feldman Josin se entronca con la ciudad apenas superado 1915, con una serie de presencias en los periódicos que por entonces se publicaban. Llegó a ser uno de los periodistas más destacados, ocupando el cargo de vicepresidente del comité ejecutivo de la Sociedad Interamericana de Prensa.
Lamentablemente, Feldman Josin no ha podido escapar de la trágica selección que nuestra memoria suele aplicar a aquello a lo cual no le encontramos un sustento en la actualidad. Así, su figura y accionar fue cayendo lentamente en el olvido hasta perder casi todas las chances de su recuerdo social.
Al día de hoy, a diferencia de lo que ocurre en la Patagonia, por estas tierras sigue siendo una persona casi desconocida, sin escuelas, aulas ni calles que hagan reflexionar sobre su vida, hechos y logros. Es esta una deuda que debe ser reparada prontamente, para recuperar su espíritu y poder también poner parte de su vida como ejemplo para las actuales y futuras generaciones que suelen encontrarse con figuras que nada de representativas tienen pero que se quedan con porciones de la ciudad, frases y actos en cada año que pasa.
En el sur del país, especialmente en la zona de Esquel, donde descansan sus restos, es muy tenido en cuenta en la apreciación popular. Fueron realmente destacados sus debates con otro grande del periodismo nacional como lo es Osvaldo Bayer, quien no tiene gratos recuerdos de él, por haber sido cesanteado de su puesto por sus continuas discrepancias.
Al respecto se dice sobre este particular que «de muchos medios periodísticos, el semanario-diario Esquel es el más representativo. Se analiza su estilo y especialmente la edición 25º aniversario, en 1950, dedicado al mismo y a la ciudad. Se lo compara con uno de los pocos medios de menor alcance, denunciante de atropellos y un estilo antagónico. Este medio, La Chispa, se caracteriza por la presencia de Osvaldo Bayer en sus notas y su disputa ideológica con el director-propietario del Esquel, Luis Feldman Josin».
Luego de ser director de la escuela N° 626, allá por finales de la década del ´30 se marcha hacia el sur, llegando en 1938 a hacerse cargo de El Esquel, marcando toda una revolución. Es especialmente notable lo que se menciona sobre este particular: «En 1938, bajo la dirección de Luis Feldman Josin, aumenta en número de páginas, cambia formato “… y se pone incondicionalmente al servicio del progreso del pueblo de Esquel y de todos los pueblos de la Cordillera chubutense.”, pese a la “campaña difamatoria y cruel” de la que fuera objeto, incluso cuando un Juez lo acusó de desacato y lo envió detenido a Rawson; luego fue absuelto y el Juez separado de su cargo. Privado de ejercer la docencia en Esquel y separado del diario, Feldman Josin optó por seguir trabajando de maestro en La Pampa. Tampoco en este caso el diario explica los detalles políticos. Su línea fue seguida por Luis Zushlag hasta su regreso en 1944. Esquel pasará a ser diario en 1945. La edición especial dice que, a pesar de todas las dificultades, “… la maquinaria vieja, la falta de personal especializado, el enorme costo de producción, la carestía del papel y la mano de obra (el diario prosiguió porque los detractores) no contaron con nuestra fuerza de voluntad, tan grande como las montañas, tan fuerte como el granito del Ande, que no se abate, que no se rinde…”.

