El ya declarado encargado de la última bola en cada cierre ajustado, tuvo toda la puntería para encestar el doble final sobre la chicharra misma para dejar las cosas 91-89 y hacer delirar a un «Hogar de los Tigres» que disfrutó de la primera parte del juego inicial ante Quilmes y que luego padeció la remontada del elenco Cervecero. Laron Profit tuvo un regreso a puro brillo con 18 puntos y una plantilla perfecta en la primera mitad. También debutó oficialmente Sartorelli con la casaca aurinegra
El arranque de los playoff ante Quilmes fue a puro número Uno, demostrando tanto en uno como en otro aro los mejores argumentos de haberse quedado con la posición de privilegio en la Fase Regular. La escapada de 12-2 pasó a 17-5 y 21-9. Los Tigres eran una tromba, empujados por el retorno a pleno nivel de Laron Profit que rápidamente sumó 12 puntos con una planilla envidiable: 3/3 en dobles, 2/2 en triples, 2 tapas, 1 rebote ofensivo y una asistencia.
Los dirigidos por el «Huevo» Sánchez padecían a un Libertad que tiró para 39 puntos e hizo 30, cerrando a su vez las vías ofensivas de los marplatenses que tenían a Dentis como el abanderado de sus ataques.
Sin embargo el partido perfecto aún no se da para los aurinegros ya que la visita comenzó a reaccionar con un segundo cuarto que los dejó como los que más vulneraron a la mejor defensa en un cuarto, convirtiendo nada menos que 37 puntos. Así no hay diferencia que resista y junto a Carl Edwards y su también noche perfecta (4/4 en libres, 3/3 en dobles y 2/2 en triples) puso las cosas 43-44para seguir con el envión y llevar el marcador a: 43-50.
Lamas ya no encontraba respuestas en el banco y el retorno de los titulares tampoco le permitió retomar el andar aceitado del inicio. La efectividad desde la distancia (10/17 llevaba Quilmes y terminaría con 15/35) le daba oxígeno cada vez que requería de tantos.
Apareció Moldú, también hubo mucho más de Ginóbili y Saglietti para recuperarse y ponerse 69-60. Pero otra vez, los marplatenses se rehicieron y plantearon un encuentro doble a doble, de esos que tienen final cerradísimo. Ya ninguno sacaría más ventajas, aunque los Tigres vieron cómo el ataque quilmeño se complicaba con un esguince de Edwards, su principal vía ofensiva.
Pudo haber sido para cualquiera, toda vez que llegaron nivelados al final en 89. Consumiendo todo el tiempo disponible, el local se fue al aro contrario con la última posesión y fue nuevamente Pablo Moldú el encargado de tomar el tiro del final. Picó y buscó el resquicio que apareció en la bocha marplatense, desde donde descargó el lanzamiento que rebotó en el aro y desató la alegría y el desahogo de los cerca de dos mil hinchas presentes. Como con Regatas, otra vez el ex Gimnasia le dio un triunfo a su equipo, adelantándolo así 1-0 en la serie y poniendo ya en el olvido un partido que pudo definirse con bastante antelación pero que debe dejar como enseñanza que en esta instancia ninguna distancia es suficiente si el rival es aguerrido como este Quilmes que pretende dar otro batacazo para sumar a la eliminación de Atenas.
Así lo vieron en Mar del Plata.

