
Tras la holgada victoria frente a Olímpico el viernes, parecía que Libertad no tendría problemas ante 9 de Julio de Río III, uno de los «benjamines» de la Liga. Sin embargo, dentro de la cancha, la historia resultó ser sumamente diferente y fueron las individualidades las que le aseguraron el triunfo al local, haciendo diferencias en los momentos más calientes del encuentro.
Si bien los de Meléndez controlaron desde el vamos las acciones, la diferencia de entre 7 y 11 puntos fluctuaba demasiado. Ni en el Primer ni en el Segundo Cuarto, se sintieron cómodos los Tigres. Se imponían, si (40-32) pero la visita se mostraba combativa, peleando cada pelota y no entregándose en ningún momento. La distancia era la mejor arma del local, mientras que la visita, algo más errático desde la tercera dimensión, compensaba con altos porcentajes de dobles.
Los minutos pasaron y el 68-57 los encontró en el cierre del Tercer Cuarto. La alta rotación propuesta por Gustavo Miravet daba frutos manteniéndolos expectantes a que el local cometiera algún paso en falso. Del otro lado, las caras conocidas eran las que cargaban con el goleo, dividiéndose como suele ser entre Wolkowyski, Galindo, Stockman y Ginóbili.

De allí en adelante, nunca dejó moverse con tranquilidad al local, estando siempre al acecho el elenco cordobés. La jerarquía de las individualidades liberteñas le permitieron cerrar a su favor el juego, acertando en los momentos claves, sacando así una pequeña ventaja sobre un 9 de Julio que se fue derrotado (90-86) pero seguramente satisfecho por lo demostrado en el partido.
Así, el aurinegro sumó dos triunfos en otras tantas presentaciones. Puntaje ideal en casa, donde volverá a jugar el martes para adelantar un juego con Quimsa ya que ambos participarán de la Liga Sudamericana.

