Todos somos responsables
En toda familia existen aspectos por mejorar, sobre todo si pensamos en lo cotidiano de la convivencia. Es una labor ardua lograr equidad y armonía en el cada día cuando las exigencias externas demandan un alto grado de energía, atención y disposición de parte de padres e hijos.
Si pensamos en la importancia de la familia y decidimos fortalecerla, seguramente cada uno de nosotros resignará algo de lo individual para lograr su unidad, que es lo que la hará permanente, necesaria e irreemplazable para todos.
Pidamos a Dios la sabiduría de transmitir, como padres, el valor de la responsabilidad de nuestros actos.

