Nuestros jóvenes
A nosotros, los padres, nos resulta difícil, en la mayoría de los casos, ponernos en el lugar de nuestros hijos cuando ellos están viviendo plenamente la etapa de la juventud. Y esto sucede a menudo por el debilitamiento progresivo de los vínculos. Al no contar con el tiempo, los encuentros oportunos, ni el bienestar físico para atender las inquietudes de jóvenes y adolescentes, se va creando un clima de tirantez que lleva a una relación incómoda.
Creemos los espacios adecuados para ellos ya que cada joven alberga en su corazón el recuerdo de su niñez, la alegría de vivir en familia y la esperanza de hacer realidad su vocación.
Acudamos al Señor para que nos ilumine en esta tarea que se caracteriza por ser maravillosa… y desafiante.

