«Ponerle el cuerpo» a las Letras Corpóreas

Nuestra ciudad transita días aciagos. Una vez más, la prisa por mostrar se ha cobrado otra víctima, o más precisamente, nueve. Mientras tanto, una importante parte de la ciudadanía salió a «ponerle el cuerpo» a las letras, accionando con nombre y apellido a través de redes sociales.

Desde hace tiempo se puede advertir en diferentes redes sociales, un movimiento cada vez mayor de la ciudadanía, parándose ante lo que entienden, se trata de decisiones por lo menos, polémicas. Esta premura por parte de las autoridades locales puede representar en el día a día celeridad para resolver situaciones que lo ameriten… bienvenida sea la pronta resolución de problemas. No obstante, todo se desdibuja cuando metemos en el mismo carril de alta velocidad acciones que ameritan ser pensadas y debatidas.

La decisión de intervenir las «Letras Corpóreas» termina siendo un argumento de peso para motivar una reacción inesperada, inusual y absolutamente contundente. Fueron decenas de sunchalenses que se sumaron a la propuesta de abrazo virtual, reclamando la no alteración de un patrimonio cultural que tenía por detrás un sustento emocional elevado, que se encontraba en muy buen estado y que merecía otro tipo de tratamiento.

El debate, el consenso, la apertura a escuchar y recibir opiniones distintas estuvo totalmente ausente. De poco importó que muchas de las voces de mayor representación en el área cultural de la ciudad así lo pidieran. Tampoco fue suficiente el pedido de información del Concejo, ingresado el 1° de junio. Fue total el desentendimiento que se obró por parte de las autoridades locales, quienes por acción u omisión, siguieron adelante con una planificación que debía ejecutarse con rapidez, haciendo incluso que las letras se repintaran de blanco luego del viernes al mediodía, (abonando seguramente horas extras).

La inopia de criterio exhibida, contrastó a la vez con la multiplicidad de argumentos expuestos por parte de los ciudadanos que buscaron resistir un desatino. Quedan en el camino declaraciones del secretario de Gestión aludiendo a una supuesta Ordenanza que nadie puede identificar (¿será porque no existe?). Quedan ausencias de explicaciones que refuercen o expliquen las decisiones. Queda una comunicación altamente deficiente que tampoco ayudó a comprender el sustrato de esta decisión. Quedan dos artistas involucrados, quien le puso el cuerpo a las letras y quien participó de un concurso seguramente con la mejor intención, sin pensar que todo se sustentó en casi la nada misma.

La pregunta que queda sobrevolando ahora es ¿cómo defendemos nuestro Patrimonio? ¿cómo cuidamos aquello que nos representa? ¿cómo garantizamos que nuestra historia sea respetada y que exista una alternativa válida y vinculante de participación?

Mientras el Patrimonio Cultural sea definido desde el Museo y el Patrimonio Histórico desde Cultura, tendremos líneas cruzadas de avance.

Foto: Facebook.

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