Silvina Candiano y una excelente simbiosis

Silvina Candiano cursó años que le facilitaron la acción con los niños, supo echar desde el comienzo en los surcos del  intelecto  las semillas para  florecer en la lectura deleitable que se capta desde la más tierna edad.

Nacida en Presidente Roca, se desempeñó en la Biblioteca de esa Comuna y también en el Museo de Rafaela. En el 2005 contrajo enlace con Carlos Longoni de Sunchales, reconocido profesor de Música. En nuestra ciudad comenzó trabajando en SanCor Salud.

Posteriormente instaló en la Avenida Belgrano 830, antes de llegar al club Unión, su librería “Pluma y Papel”, de contenido multifacético y le añadió una ampliación inédita, producto de su predisposición original, de conocimientos fecundos, originales, para ampliar los conceptos emanados desde la óptica realista que suma saberes desde el placer
mismo por la lectura, la producción y la transferencia de gustos e intereses.

Con satisfacción comparte actitudes paternas que dejan testimonio de la incidencia familiar para formar a los hijos como ávidos lectores desde la más tierna edad. Padres que mensualmente y siempre sin olvido, van sumando ejemplares a la biblioteca de los hijos, como norma adquirida y sostenida.

Resulta evidente el interés de los niños y jóvenes por participar de algunos talleres desarrollados en el propio ámbito de la librería, según la elección de quienes proponen. Lo lúdico se hace tangible con mayor entusiasmo y certeza cuando los propios participantes deciden según el placer o interés, con total libertad.

Silvina, en el local de «Pluma y Papel».

El trayecto lector incluye etapas que son contempladas, cumplidas y verificadas como ascenso permanente y satisfactorio, dependiendo de un docente con conocimientos, compromiso, espíritu de constante perfeccionamiento para la presentación de una diversidad de acciones que enriquecen y continúan despertando entusiasmo.

“Hay que leer todo para poder aconsejar”, un axioma que permanece intacto y aún crece frente a la diversidad de lectores ávidos. Y las actividades no se limitan a una sala establecida. Silvina participa de las Ferias, en Sunchales y en otros pueblos, escuelas, etc. llevando siempre su dulzura, estímulo y carisma.

Los talleres incluyen manualidades; algunos son con títeres, porcelana fría, etc. Después de leer un cuento se encaran los personajes, también antes de que empiecen a leer (tres años por ejemplo).

“Leer nos hace crecer”, axioma que aflora en la pared como consigna, objetivo claro y definido propuesto por la dueña de este universo mágico. No faltan las flores y pequeñas plantas que añaden su propio universo de vida, aroma y color. Excelsa simbiosis que une el espíritu con el intelecto; el lugar  no pierde su mágica esencia, todo lo contrario.

Quien ama ambos universos: libros y plantas, puede considerarse dueño absoluto de lo que alimentará  su espíritu con esplendor, sin vacíos.

Novelas, romanticismo, diccionarios, política, manuales, clásicos, idiomas, una plenitud que abarca su prolífica variedad de títulos y estilos que se adueñan del lugar y, sumados a la riqueza del valioso caudal infantil, pergeñan un auténtico sitio en plenitud.

El recorrido es breve; la cosecha será increíblemente valiosa.

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