El recuerdo de Carlos Fuentealba‏

Carlos FuentealbaEl pasado 4 de abril de 2007, una protesta docente en Neuquén derivó en represión y en la muerte de Carlos Fuentealba. Se trataba de un reclamo genuino, con una base justa y una derivación injusta que derivó en el reclamo que aún se mantiene de parte ya no solamente de maestros sino también de otros sectores, motivando una amplia solidaridad.

Uno de los que se sumó fue nuestro querido Jacinto Velázquez quien, empuñando su pluma privilegiada, redactó un sentido homenaje para el docente desaparecido, haciendo que su participación sea recordada a través de su palabra.

Cuando las tizas se manchan
Cuando las tizas se manchan
con la sangre de un maestro,
se callan los pizarrones
y lucen su moño negro;
las aulas pierden bullicio
todo se vuelve silencio,
los patios de las escuelas
parecen un cementerio,
y en lugar de algarabía
sólo escuchamos el viento,
corriendo como un fantasma
con un quejido siniestro.

Cuando las tizas se manchan
Con la sangre de un maestro,
ya no sirven los pupitres
se marchitan los cuadernos,
y junto a Carlos Fuentealba
hay miles de niños muertos.

La historia
Carlos Fuentealba tenía 42 años y era maestro. Fue asesinado el 4 de abril de 2007 cuando participaba de una protesta docente en Neuquén.

Los docentes de la provincia estaban en conflicto desde hacía un mes, con el reclamo de un salario básico acorde al costo de la canasta familiar. La policía, por orden del gobernador de la provincia, Carlos Sobisch, tenía la orden de reprimir el corte de ruta. Fuentealba se encontraba dentro de un auto, sentado en el asiento trasero, cuando un policía hizo fuego contra él; el cartucho atravesó el vidrio del vehículo y le pegó en la nuca, provocando su muerte días después.

El hecho de que Carlos fuera docente causó gran indignación en la sociedad argentina. El asunto es que a Carlos Fuentealba no lo mataron por ser docente, sino por estar en la ruta luchando por una vida digna. No era la primera vez que salía a la ruta con sus compañeras y compañeros, ya hacía un tiempo que habían adoptado el piquete como método de lucha, ante la falta de respuestas por parte del gobierno.

Carlos Fuentealba fue maestro y ejemplo. Fue un luchador incansable por los derechos de los docentes así como también un docente ejemplo por su compromiso con la construcción de un mundo mejor. Un docente que intentaba cambiar la realidad desde las aulas y que entendía tambien la dimensión política de su práctica.

Hoy, Carlos Fuentealba, como tantos otros luchadores y luchadoras que dieron su vida por un mundo mejor, está más presente que nunca. Hoy, nuestro homenaje es seguir luchando día a día por el mundo que soñaban, un mundo en donde no sea concebido el asesinato de aquellos que luchan por ese sueño.

Relacionadas

Ultimas noticias