
Libertad logró la victoria que necesitaba para buscar recuperar la tranquilidad que otorgan los triunfos. Fue un ajustadísimo 74-72 sobre un Instituto que se recuperó después de estar 18 puntos abajo.
El encuentro fue favorable al local desde el arranque mismo, con un aurinegro que se mostraba activo e intenso, sacando una interesante diferencia en el cuarto inicial. El segundo chico siguió transitando por la misma tónica, con un elenco implacable en ofensiva que lastimaba cada vez que se lo proponía y tenía en Vildoza a una opción siempre dispuesta y con altísimos porcentajes. Además, Ruiz y Massey controlaban el poste propio por lo que la Gloria tenía serias dificultades para lograr conversiones.
Sin embargo, de aquel 27-11 que parecía comenzar a definir el pleito, todo comenzó a cambiar en el último tramo del segundo cuarto, con un elenco cordobés que comenzó a encontrar respuestas pero se topó con el cierre del tramo y el descanso largo.
El inicio de la segunda mitad traía consigo la duda respecto de cómo se comportarían los planteles y fue la visita la que encontró esa respuesta con un parcial de 26-14 que le permitió iniciar el último cuarto apenas un doble abajo (62-60).
Ya con el juego apretado, los nervios y fantasmas aparecieron en Libertad, que tuvo 11-20 en tiros libres, incluyendo dos llamativos errores de Brussino cuando restaba menos de un minuto. No obstante, la fortuna también hizo su papel y le dio una mano al local para tener otra oportunidad y allí aparecieron las figuras de Ruiz con un doble y falta y luego Vega para sentenciar el pleito y desatar el abrazo grupal en el centro del campo de juego.
Fue triunfo y eso es lo que importa aunque queda también lo hecho en los primeros 15 minutos como parte sobresaliente. También hay otras cosas por modificar y poder sentenciar el juego con mayor tranquilidad pero será esta una semana calma y con el ánimo en alza.

