Pobre Cooperativismo

Con gran orgullo nos presentamos ante quienes nos visitan una y otra vez como Capital Provincial y Nacional del Cooperativismo. Lamentablemente, esos galardones van quedando en un mero acto protocolar que pierde vigencia y contenido en cada oportunidad de celebrarse el Día Internacional del Cooeprativismo y éste no ha sido la excepción.

Consternada la comunidad con la crisis de SanCor y precedida la celebración del pasado sábado de múltiples declaraciones de apoyo formuladas en los meses anteriores, era de esperarse un respaldo activo, masivo y decisivo por parte de las autoridades del movimiento cooperativista. Si tan orgullosos estamos de esta forma de encarar solidariamente la economía, lejos de escondernos debimos salir a pregonarlo a viva voz.

Lamentablemente, si se hubiera hecho nadie habría escuchado. Exceptuando a las autoridades locales, barriales y cooperativistas, el acto del sábado bien pudo haber pasado desapercibido para la comunidad en general. Ni el Nodo envió representantes de peso, mucho menos un ministro como Contigiani, quien prefirió acompañar al Gobernador en la recorrida rosarina que de paso aporta más votos para su campaña electoral. Tampoco hubo adhesiones del Inaes, a quienes se esperaba con ansias para poder entrevistar y escuchar acerca de la vigencia del cooperativismo y sus mecanismos de control y seguimiento de las instituciones que lo componen.

Raúl Colombetti, en su discurso aplicó un tirón de orejas a todos los presentes en la plazoleta del Cooperativismo, al repasar el crecimiento exponencial que ha tenido nuestra ciudad hermana de Nova Petrópolis. Bueno hubiera sido que en la platea se encontraran referentes educativos de peso a nivel provincial, para que entendieran que esa misma pasión que mantiene el titular de Casa Cooperativa, puede extenderse a otros de igual forma.

Si pensamos en el cooperativismo como nuestro eje distintivo, deberemos primero mirar hacia adentro, realizar una fuerte autocrítica y retomar el camino de nuestros predecesores. Solo así, con una base sólida y multiplicada, podremos salir a reclamar por nuestro lugar, exigiendo que en años sucesivos, tanto provincia como nación sepan que aquí estamos dispuestos a exportar nuestra historia y conocimiento a quienes quieran recibirlo.

Para lograr esto, seguramente habrá que encarar la fecha como una verdadera celebración y no como mero acto protocolar. La ciudad carece de una fiesta propia y masiva, teniendo aquí una oportunidad de preparar la semana cooperativista o cualquier estructura festiva que reúna lo cultural con lo masivo y sirva como argumento de reunión de la ciudadanía bajo el paraguas de siete colores.

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