La historia reciente para el León rafaelino no era para nada sencilla con los equipos de nuestra ciudad, a los cuales ni siquiera les pudo sacar un punto en lo que va de la temporada.
En el trámite, la cosa le era totalmente adversa a los rafaelinos, que sin embargo, se imponían por dos a cero, ante la vista casi asombrada de los espectadores locales, quienes poco podían entender cómo el Cañonero caía haciendo sufrir al nueve que primero se puso en ventaja a los 17 por intermedio de Conrado Besel, protagonista antes del cierre de la primera mitad del penal que le otorgó la segunda conversión, en este caso a través de Peralta. Pero las desconcentraciones no se toleran y caro se pagan y eso sucedía en el estadio de calle Dentesano.
Después de tantas situaciones infructuosas, acumuladas entre el primer y segundo tiempo, llegó el tanto de Cipolatti para darle renovadas esperanzas de una potencial igualdad y porqué no victoria ya que el local había acumulado méritos suficientes para ello.
Tras el gol y con casi veinte minutos por jugar, comenzó a ganar el nerviosismo de algunos aurinegros que en una sola jugada pretendían hacer el gol de la igualdad y el de la victoria juntos. Los rafaelinos, en tanto, se encontraban mucho más aplomados, ya que a pesar de sufrir los embates locales, seguían beneficiándose con los apresuramientos que derivaban en posiciones adelantadas y lógicamente, también con el resultado global.
Si en muchos, más por el empuje que por el buen juego, permanecía latente la posibilidad de la heroica para el aurinegro, en una de las contras, los rafaelinos y cuando se moría el partido, lograron a través de Devalis la tranquilidad final al decretar el 3 a 1.

