Antes de ponerme a escribir esto, me preguntaba si valdrá la pena hacerlo público, si le servirá o interesará a alguien, qué consecuencias me podría traer a mi o a mi señora, o qué problemas legales podría ocasionarme, pero me dije: guardarme «tanta bronca» e «indignación» a mí no me sirve! y contar algo que me sucedió sin buscarlo, decidí compartirlo lo que me pasó.
Y sobre todo para que “esas personas” se hagan cargo de lo que hacen y reflexionen sobre sus actitudes y comportamientos que tienen con su gente dentro del ámbito laboral.
¿Quiénes son “esas personas”? Son las Sras. Isabel V., Sabrina T. y Marita M., quienes son empleadas que dirigen grupos de personas en el sector de Contrataciones en AMS (Asociación Mutual Sancor – Casa Central Sunchales), y me da la impresión que son dueñas de la empresa y tienen el derecho de humillar, amenazar, obligar a colaborar (hacer horas extras sin pago alguno) al personal que tienen a cargo, olvidándose que ellas también son un numero más dentro de la misma.
Bueno, les paso a contar lo que me ocurrió:
El día martes 17 de diciembre de 2013 a las 08:03 am recibo una llamada de Isabel V. quien es jefa/referente de mi señora, Andrea G. donde trabajaba, atiendo la llamada y nadie responde (quizás por error o intencionalmente me llamó). Pasados unos segundos la comunicación continúa pero nadie respondía, por lo tanto comencé a escuchar toda la conversación que mantenían Isabel V., Sabrina T. y Marita M, y estaban tratando el despido de mi señora, donde decían «hay que echarla», «hay que echarla a la mierda».
Continuando con la escucha, ponían como excusa que no devolvió la totalidad de las 3 horas de la práctica de primeros auxilios que realizó el 05-12-2013 que fue solicitada por la brigada de seguridad de la misma empresa, solicitado y aprobado por la Comisión Directiva.
Además criticaban “negativamente” sobre la vida personal de mi señora mezclando situaciones laborales con temas privados.
Ya a ese momento de la escucha, imagínense como estaba, tenía ganas de ir para allá y «acogotarlas», perdonen la expresión pero les soy sincero, eso sentía, impotencia y mucha bronca.
En un momento se corta la comunicación, la llamó a mi señora y le expliqué lo que había sucedido, inmediatamente le solicité que me envié todos los correos donde tenga prueba de esto y otros temas más.
Leyendo algunos de los correos de Sabrina T. donde intima a mi señora a que devuelva las 2 horas restantes, retándola como a un niño le pone: “No me hiciste caso”.
En el mismo correo la acusa de que por culpa de ella la “casilla de contrataciones está que explota”, y le advierte o amenaza diciéndole con que “todos los chicos en promedio se quedan 40 minutos más por día, para cumplir con las exigencias y cumplir con los tiempos estipulados”, exigiendo colaboración (horas extras encubiertas que no pagan).
Durante el mismo día me comuniqué con Marita M. telefónicamente, Isabel V. y Sabrina T. personalmente, y me dijeron que este es un problema entre Andrea y la empresa, «lo cual es lógico y comparto», y les respondí: “tienen razón, pero si me llaman por teléfono y me hacen escuchar la conversación que involucra a mi señora, “criticándola” y escuchando como van a “echarla como a un «perro», ¿no les parece que necesito una explicación?, con un frío en el alma me respondieron que hicieron lo que debían hacer y que tenían la conciencia tranquila.
¿Cómo termino esto? El día miércoles 18 de diciembre de 2013 recibió el telegrama de despido.
No quiero poner en discusión el derecho que tiene la empresa de rescindir el contrato de cualquier persona cuando lo considere necesario, pero en este caso no comparto la manera, forma y motivo de como trataron este despido, repudiando totalmente la actitud de estas personas, y que sepan que en la vida todo vuelve.
Desde ya muchas gracias por leerlo.
Gerlero Juan Andrés.
DNI: 25.975.855.
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Teléfono: 03493-15667082.

