Mi nombre es Patricia Mazzucci, con domicilio en la localidad de Angélica, docente de nivel primario en la localidad de Rafaela por lo que a diario transito la INTRANSITABLE ruta 34, y docente de nivel secundario en mi lugar de residencia. Acoto que son demasiadas las vidas de la localidad que ya se cobró esta ruta NACIONAL.
El día martes 18, a las 4:45 hs, partí desde Rafaela junto a mis alumnitos de 4° grado y mis compañeras, hacia el tan ansiado viaje educativo a Santa Fe. La pasamos muy bien, los niños lo disfrutaron muchísimo al igual que nosotras, y uno de los momentos más emotivos sucedió al mediodía.
Teníamos programada la visita a Casa de Gobierno, y en la vereda del lugar nos encontramos con el Sr. Gobernador Antonio Bonfatti quien amablemente accedió a que le tomáramos fotos, conversáramos mientras ingresábamos al lugar, nos invitó a las escalinatas a sacarnos una foto grupal junto a él, y todo de una manera muy amable y afectuosa. En el trayecto en que caminamos juntos, y donde me tomó la mano tal como se ve en la foto, le agradecí el regalo que nos envió a los docentes para el día del maestro en el que figura la inscripción “EDUCADORA SANTAFESINA” ante lo que reconocía la labor que a diario hacemos los docentes. Mientras tanto, mi mente quería pedirle “POR FAVOR ARREGLE LA RUTA 34”, pero mi inconsciente me impidió decirlo.
Hasta ahí todo lindo, correcto, a tiempo, y así fue hasta que llegamos felices de regreso a Rafaela alrededor de las 20:00 hs., a pesar de las inclemencias climáticas.
Ahí empezó la pesadilla.
Cansada, con frío, con sed, con hambre, pero contenta por lo vivido con mis chiquitos durante el viaje, comenzó el regreso hacia mi hogar.
Faltaban apenas unos escasos 8 km para llegar a casa cuando tuve que detenerme con balizas detrás de una innumerable fila de vehículos que ya estaban allí.
Comenzó a llover, yo estaba sola, el tiempo pasaba, entonces llamé a casa.
Mi esposo averiguó en la comisaría de la localidad donde le dijeron que había tumbado un camión por el estado de la INTRANSITABLE ruta NACIONAL 34, que el mismo ocupaba toda la calzada, y que la ruta NACIONAL se habilitaría en una hora aproximadamente. Acoto que sólo se registraron daños materiales.
Pasaban vehículos de Policía, Gendarmería, Seguridad Vial, grúas y nada… el tiempo corría lentamente y nada…
Todos estábamos a la deriva en el medio de la noche. Nadie se acercó a brindar dato alguno, a ninguna autoridad se le ocurrió organizar una especie de posta para que la información circulara entre los que estábamos varados, comencé a sentir miedo, impotencia, soledad, cansancio, más frío…
Ya habían pasado más de 2 horas.
Volví a llamar a casa para pedirle a mi esposo que se hiciera llevar hasta el lugar del accidente y que llegara caminando, o con la ayuda de alguna de las autoridades que seguían transitando la ruta, hasta mi auto, porque no me sentía bien.
Cuando mi esposo llegó al lugar y explicó la situación, no lo dejaron pasar, a nadie le importó nada, una “señora uniformada” le dijo que ya habilitarían la ruta. A mi humilde entender, el factor calidez humana, sensibilidad, respeto por el otro, es lo que le falta a muchas de esas personas que lucen investidura especial, o al menos así lo demostraron esa desapacible noche lluviosa.
Pasó otra hora, y otra más y otra más, mi esposo trató de contenerme desde el otro lado del accidente y la INTRANSITABLE RUTA NACIONAL 34 no se habilitó.
Mi estado de nervios se agudizó, el cansancio se apoderó de mí, las piernas se me acalambraron, la lluvia fue incesante, una especie de trampa indeseable sin que nadie se preocupara ni ocupara por los ocupantes de los centenares de vehículos que ya estábamos en el lugar.
Mi esposo llamó al peaje porque desde el lugar en el que se encontraba, visualizaba que si no ponían orden, iba a ocurrir otro accidente, la simple respuesta obtenida vía telefónica fue: “ESTÚPIDO”.
Las cosas así ya no funcionan, y esta EDUCADORA SANTAFESINA aún con su chaquetilla blanca, al igual que muchas personas más, pudo llegar a su hogar a las 3 de la madrugada después de haber estado casi 24 horas despierta para cumplir con su trabajo.
El día después me levanté como pude, acalambrada, angustiada, con el llanto a flor de piel, y dispuesta a salir como cada día a servir a la educación y subir nuevamente y como cada día, a la INTRANSITABLE RUTA 34 para llegar a mi lugar de trabajo y seguir bregando por la formación de nuestros niños, para que tengan un futuro mejor, para que sean personas honestas y de bien, para inculcar en sus inocentes pensamientos que con
trabajo y buena voluntad se consigue lo que se desea, y por qué no, con la ilusión de que alguno de ellos pueda ser quien dirija los destinos de esta bella Argentina.
Por el bien de todos, porque no queremos más familias destruidas por los desastres ocurridos en la intransitable ruta nacional 34, dejemos de vivir rodeados de utopías, y que la autovía 34, sea en breve, una realidad.
Muchas gracias.
Patricia Mazzucci
DNI: 24.318.630

