
El partido arrancó con mucho ímpetu pero poca precisión de ambos. Las ganas podían más que los sistemas y en ese contexto, no se sacaron ventajas.
Cuando se tranquilizó, Unión fue más claro pero dejó a cuentagotas esa situación. Con algunos aciertos, logró una pequeña ventaja pero los cordobeses siguieron insistiendo hasta encontrar un par de corridas que los acercaron.
El 29-23 de la mitad (8 a 6 en el segundo cuarto), grafica los bajos porcentajes de un juego aún marcado por la pretemporada y falta de rodaje, más allá de los amistosos.
Tras el descanso, la visita arrancó más certero y rápidamente pasó al frente, ante un Unión que no encontraba el rumbo. No obstante, promediando el Cuarto, ambos se desordenaron y volvieron a la anarquía ofensiva, con varias pérdidas por 24 segundos.
En medio del caos, la visita fue un poco más y se distanció 38-46. En el arranque del último chico, Instituto marcó la máxima: 40-53.
Fue el llamado de atención necesario para que el local reaccionara y con un buen tramo de Moldú, quien sacó a relucir toda su jerarquía y experiencia, el Bicho achicó a un triple 52-55. No obstante, la efectividad desde la distancia, con dos triples consecutivos de la visita, llegó en el momento menos oportuno, para alejarlo otra vez 54-61.
Los úlitmos minutos fueron jugados con el corazón en la mano. Pareció que el local forzaba el Suplementario pero un par de fallos arbitrales polémicos generaron airadas protestas y terminaron dándole la posibilidad a los cordobeses de cerrar el juego desde la línea de libres, para escaparse 59-65 y desechar cualquier esperanza de revertir el resultado.

