Horas antes de que el Sumo Pontífice, León XIV arribe al país, Aerolíneas Argentinas dio a conocer los preparativos que realiza en su avión para el traslado. Esto no hace más que remitirnos a cuando, a principios de la década del `80, un sunchalense por adopción lo trajo en avión.
En 1982, el experimentado piloto Hilario Valinotti, realizó el vuelo en que transportaron al máximo prelado de la Iglesia Católica Apostólica Romana, de regreso a Italia cuando visitó Argentina por el conflicto de Malvinas.
El ahora Santo católico le hizo unos obsequios en aquella oportunidad a quienes viajaron con él en el avión: una medalla que los acreditaba como ciudadanos del Vaticano, un rosario y una serie de presentes más que realiza el Vaticano.
«El Papa viajó solo en la parte superior del Boing 747 donde tenía un espacio exclusivo. Se acondicionó ese espacio con un buen dormitorio y baño. Tenía una mesa donde cenó con la compañía de algunos cardenales» relato hace unos años a un medio local el fallecido piloto y agregó «cuando lo recibí, antes de iniciar el vuelo, se mostró asombrado por las dimensiones del aparato ya que él nunca había volado en uno de esas características hasta ese momento. Me dijo: ‘qué grande es este avión’. Entonces comencé a comentarle las características de la nave.
El Papa, a su vez, me contó algún inconveniente que tuvieron en el viaje de ida, al hacer escala en Río de Janeiro. Me dijo textualmente ‘íCómo bailamos cuando llegamos a Río!’. Me sorprendió porque eso de bailar es un término aeronáutico de entrecasa».



El recuerdo del Museo de Aerolíneas Argentinas en su perfil de Instagram
En junio de 1982 Juan Pablo II regresaba a Roma con Aerolíneas Argentinas.
La tripulación recibió el ultimo briefing de practica en aeroparque y fueron llevados a Eze con un Fokker F-28. Allí los esperaba el Boeing 747 matrícula LV-OOZ .
El querido comandante Hilario Valinotti (quien merecería varios posteos aparte), recibió a Su Santidad en la escalera, sabiendo que estaba ya todo listo para la operación. Lo acompañó al Upper Deck.
El Papa se sorprendió de lo grande que era el avión y le dijo que el normalmente volaba por Alitalia en un DC-10.
El comandante le pidió autorización para despegar y el le respondió: Usted es el capitano. Vamos cuando usted quiera.
5 años más tarde regresaría a Roma también en un avión de #aerolineasargentinas

