Previos anhelos de que el anterior Papa viniera a la Argentina se diluyeron frente a realidades que presagiaban el incumplimiento de tal encuentro, dadas las diversas razones políticas fluctuando sobre la realidad nacional.
Pero esa realidad ha cambiado y hoy la espera se consume sabiendo que ya se halla el Papa León XIV en suelo americano. Los preparativos anuncian en este momento su próximo arribo a Buenos Aires y toda la cadena de compromisos posteriores.
Para quienes, en época del 1 a 1 en cuanto al valor del dinero argentino comparado con el dólar pudimos viajar y conocer la maravillosa Italia de donde provenían nuestros abuelos “gringos”, surge hoy el recuerdo de la Plaza y de los días miércoles porque los turistas podíamos acercarnos al Papa de ese momento. En realidad, debido a la distancia, solamente lográbamos verlo a través de grandes copias de su imagen distribuidas en el contorno de esa plaza… y hoy será quizás como revivir aquella historia propia.
El trecho no parecía extenso, estábamos ahí, viéndolo, oyendo su voz y emocionándonos con la diversidad de banderas que colgaban en las manos de los visitantes en aquel miércoles.
Los argentinos podrán, finalmente, dar cumplimiento a aquel sueño elaborado desde lejano tiempo, admirando los componentes naturales y especiales, dignísimos, de este Papa León XIV.


