
Nos encontramos «todos» en La Granja alrededor de las 19. La mayoría de SEP mas algunos riders invitados, iniciando casi de inmediato el fuego para el asado, que ya es casi costumbre como primera cena, como así también, aprontando los vehículos para la mañana siguiente, todo con el cielo encapotado, presagiando una inminente lluvia, la cual llegó un par de horas más tarde, dándonos el tiempo suficiente para la cocción de la carne.
Desayuno previo, el sábado, a las 8 arrancamos -con algunas gotas- el pretencioso recorrido de doscientos diez kilómetros para realizar en todo el día, no sin antes comentar la bondad de la lluvia de la noche, aspecto que favorecería el manejo de las motos ya que logró asentar eficazmente las partes “flojas” de estos pintorescos caminos serranos, pasando por las siguientes localidades: Ascochinga, La Pampa, El Cauce, Bajo de Olmos, Colonia Hogar, San Pellegrino, Todos los Santos, Ongamira, Quebrada de la Luna, Charbonier, Santa Inés, Río Seco, Capilla del Monte, San Marcos Sierra (donde almorzamos), Pintos, La Cumbre, Estancia El Rosario, Tiu Mayu, Ascochinga y La Granja nuevamente.
El regreso al hotel fue a las 17 aproximadamente, realizando un tiempo más que aceptable para todo el recorrido, teniendo en cuenta la demora ocasionada por un problema mecánico y la infaltable pinchadura.

Siendo las 9 del domingo y con los caminos en inmejorables condiciones para el endurismo, acompañados de algunas gotas, arrancamos con el segundo itinerario, pasando por: Ascochinga, La Pampa, Santa Catalina, Colonia Hogar, San Pellegrino, Todos los Santos, Ongamira, La Higuerita, Las Palmas, Ischilín Viejo, Ischilín, Villa Albertina, Cañada de Río Pinto, Pinto, Aguas de las Piedras, Santa Catalina, La Pampa y Ascochinga, llegando a La Granja a las 13.30, no sin antes recorrer los últimos kilómetros con lluvia y algunas piedras, como despedida y habiendo tenido otro problema mecánico y dos nuevas pinchaduras.
Algunos de los excursionistas, se separaron del grupo en Cañada de Río Pinto, para emprender el regreso a Eusebia, Colonia Aldao y Sunchales, ahorrando algunos kilómetros y sobre todo tiempo, dado que el pronóstico no era el deseado para viajar con tranquilidad, aspecto que siempre destacamos por la actividad que se realiza. No nos equivocamos en el análisis, ya que se desplazaron por más de una hora por lluvia, cuestión que nos enteramos una vez llegados a nuestro destino en Sunchales.
Por los caminos recorridos, hemos disfrutado tanto los máquinas como de los paisajes que son característicos de las sierras cordobesas, destacándose sobremanera el paso por Ongamira por su particular formación y todas los pequeños poblados/caseríos atravesados, incluyendo las estancias jesuíticas, especialmente la de Santa Catalina.
Una vez más, cumplimos la travesía prevista sin ninguna contingencia más que las relatadas, respetando los niveles de seguridad recomendados para poder estar desarrollando estos comentarios. Revalidamos una vez más la colaboración, solidaridad y el espíritu altruista del grupo y lamentamos la no participación de algunos integrantes, que por diversas circunstancias no pudieron ser de la partida.
Volveremos con el próximo relato, seguramente comentando la actividad solidaria a realizar visitando la escuela rural de Taco Pozo (en la hermana provincia de Santiago del Estero), si el camino lo permite o bien en el norte de la provincia de Santa Fe, cerca del pueblo de Garabato.
A todos los que quieran seguir las actividades del grupo como así también poder observar las galerías fotográficas de las distintas travesías, videos y demás temas los invitamos a visitar el blog SEP en:
http://sunchoenduropampa.blogspot.com
Hasta la próxima travesía…
¡Que las ruedas sigan rodando!

