Sobre el almanaque que nos guía a diario para ubicarnos cronológicamente en nuestra complicada existencia, cuando son múltiples las responsabilidades que nos involucran, aparece Mayo siendo una etapa que conlleva varios hitos de relevancia en el transcurrir de nuestra valiosa y singular historia.
Vivíamos muy fuerte esa sensación en nuestra niñez. Tal vez era el clima especial que comenzaba a desplegarse en las mismas aulas, con láminas del recordado Billiken, tan generoso en sus láminas y evocaciones. El colorido y la brevedad de los relatos –aunque certeros y profundos- nos imbuía de un espíritu exclusivo permitiéndonos vivir el patriotismo a pesar de nuestra niñez.
Ausencia total de pantallas, de celulares, discos y artefactos que luego trajo el modernismo. Cruzar el breve espacio que nos separaba del templo para participar del tedeum y llevar con júbilo la pequeña bandera argentina que nos daban a cada alumno era un acto místico embargándonos de emociones, orgullo, compromiso… a pesar de ser niños.
Portar luego como abanderado la creación de Belgrano colmaba el júbilo acariciando ese paño palpable, evidente y sagrado. Y adentro, las palabras del sacerdote, el rezo, la invocación a la Patria y a los próceres de Mayo. No era una visita más al templo. Todo se gozaba con marcada emoción colectiva, única y propia del sentimiento patriótico.
Llevábamos en nuestras mentes y corazones lo recopilado durante toda la semana previa en las aulas, imbuidos de nombres patrióticos, acciones lúcidas y objetivos trascendentes para un pueblo sometido hasta ese momento histórico. La Semana de Mayo quedó impregnada para siempre en nuestra memoria, como hito fundamental para romper los lazos de la dominación extranjera.
¿Perdimos en el transcurrir del tiempo la valoración de aquellos acontecimientos, echándolos al olvido? Jamás, porque quedaron adheridos profundamente, tal fue el fervor y la intensidad con que nuestros maestros se dedicaron a echar las semillas sobre nuestros surcos previamente preparados, accesibles y predispuestos.
Día del Himno Nacional 11 de Mayo; Día de la Escarapela el 18 de Mayo; Día del Primer Cabildo Abierto 22 de Mayo; Primer Gobierno Patrio el 25 de Mayo. Con distintos años, el mes de Mayo configura fechas célebres para conmemorar históricamente.
No constituyen fechas móviles para conformar un “feriado puente” que beneficia al turismo. Son fechas auténticas, históricas, inamovibles, que merecen respeto y cumplimiento riguroso para respetar esa historia que nos concierne, la que nos legaron aquellos prohombres del ayer. Son sagradas.


