Presentaron a tres diáconos que serán ordenados


La comunidad de Sunchales se prepara para celebrar un acontecimiento que marca profundamente la vida de la Iglesia local: la ordenación de David Colombatto, Daniel Massaceci y Leandro Walker como diáconos permanentes.

Será la primera ocasión en la cual se desarrolle una ordenación diaconal en nuestra parroquia «San Carlos Borromeo». La misma será presidida por el Obispo Pedro Torres, será el viernes 28 del corriente desde la hora 20. Frente a esta trascendencia, ayer se desarrolló una conferencia de prensa en la cual se los presentó formalmente, repasando además el accionar que tendrán a futuro y cómo seguirán vinculados con la actividad eclesiástica.

El Padre Fernando Sepertino fue quien encabezó la actividad, explicando en detalle y reforzando una postura que ha sido adoptada por el Obispo Torres, quien más allá de tener la Catedral en Rafaela, busca que haya una participación activa en toda la diócesis. Al ser dos de los ordenados de Sunchales y nunca haber tenido esta experiencia en el ámbito local, decidió que todo tenta lugar aquí.

Para conocer un poco más sobre la actividad diaconal

Un servicio con raíces profundas
El diaconado tiene sus orígenes en los primeros tiempos del cristianismo, cuando los apóstoles eligieron a hombres “de buena fama y llenos de sabiduría” para acompañar la misión de la comunidad.

A lo largo de los siglos, este ministerio fue tomando diversas formas, pero siempre conservó su esencia: el servicio humilde y cercano hacia los más necesitados, enfermos y marginados.

El renacer del diaconado permanente
A partir de los años ‘60, con el impulso del Concilio Vaticano II, la Iglesia recuperó el diaconado permanente, permitiendo que también hombres casados puedan recibir esta orden.

El documento Lumen Gentium recuerda que el diácono está llamado a servir en tres grandes áreas: liturgia, Palabra y caridad.

Es un ministerio que no nace simplemente de un deseo humano, sino que es un don del Espíritu Santo para el bien del Pueblo de Dios.

Un paso importante para la Iglesia local
Los futuros diáconos de Sunchales ya vienen desarrollando tareas de servicio dentro de sus comunidades. Con la ordenación, este compromiso se transforma en una vocación sacramental que los identifica con Cristo Servidor.
Ser diácono no significa ocupar un lugar “superior” dentro de la Iglesia, sino asumir una forma específica de servicio en comunión con sacerdotes, laicos y agentes pastorales.

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