(Por: Mario Cabrera – Para: La Opinión) – La gran victoria conseguida ante el puntero Antoniana pareció que no fue una inyección anímica para 9 de Julio, que anoche ante Libertad volvió a dejar una imagen futbolística muy opaca, como en noches anteriores y como se viene reflejando en los últimos meses, perdió nuevamente en casa 3-2 y se despidió de su gente con una nueva derrota.
Enfrente tuvo a un rival que se paró bien en el fondo, fue ordenado y práctico y ganó de manera inobjetable, ante un «9» que sigue estando partido en todas las líneas, que fue otra vez un equipo sin fútbol y carente de ideas y que su rendimiento individual y colectivo continúa siendo muy bajo.
Fue la visita el claro dominador de la pelota y del trámite a lo largo de los 90′. El local sólo pudo inquietar en los primeros minutos con pelotazos de Pizarro hacia los delanteros y con un remate del cordobés que dio en uno de los palos de Baigorria en los primeros 45′. Libertad, por su parte, jugó lejos de su arquero y llegaba con peligro a través de Marcos Quiroga, Berardi y Jamud, que se perdieron un par de chances muy claras para convertir. Algo que sí pudo hacer Wilfredo Olivera a los 26′ a la salida de un córner, donde nadie del «9» la supo despejar en el primer palo.
El 1 a 0 para los «Tigres» estaba bien porque jugaba mejor y era más claro en ataque. Y porque al local le costaba tener el balón, manejarlo con criterio, recuperarlo cuando lo perdía rápido y mucho menos llegar con peligro al arco de enfrente.
El segundo tiempo fue más de lo mismo, con Libertad dominando y jugando cerca de Galizzi, y con un 9 de Julio perdido y desdibujado en todas las líneas. Berzero se la jugó y puso todo lo que tenía, apostando con 3 delanteros y arriesgando un poco en el fondo. Y a punto estuvo de empatarlo a través de Alí, que falló en el mano a mano ante Baigorria, mientras que Ochoa y Lorenzatti tampoco pudieron en el rebote y en tercera opción.
Cuando parecía que Libertad no podía liquidarlo, Berardi armó un jugadón, pasó entre 3 defensores y ante la salida de Galizzi definió con categoría para establecer el 2 a 0. De inmediato nomás, y en una jugada aislada, Ochoa ejecutó al primer palo un tiro libre y Ferrero, en su afán de despejarla, no hizo más que descolocar a su arquero y regalarle el descuento a los rafaelinos.
En esos 20′ finales los julienses no tuvieron ingenio para llegar al empate, y ya con 1 menos por la expulsión de Cardellino, arriesgó atrás y lo pagó caro. En el final, Canario puso el 3 a 1 con una definición cruzada tras una buena jugada de Vezzani y en el descuento, con más empuje que fútbol, Peralta cabeceó por encima de Baigorria y puso el 2-3 definitivo cuando no quedaba tiempo para nada.
Fue, en definitiva, una triste despedida de 9 de Julio en su último partido del año jugando en casa. Pero lo peor es que sigue sin levantar cabeza y dejó una imagen muy pálida en lo futbolístico e individual pensando en lo que se viene y en medio de un panorama oscuro y complicado, porque debe terminar el 2010 jugando el martes en Posadas y el domingo 12 en Salta, lo que no es poco si se tiene en cuenta todo lo que le cuesta sumar lejos de Rafaela.

