En Rosario, entre las “casas de tolerancia”, la más conocida fue la de “El Paraíso” de Madame Safó ubicada en calle Pichincha, hoy General Richieri (entre Brown y Güemes). Este lugar era el más lujoso entre todas las mancebías de la ciudad y contaba con las mujeres más hermosas. Las “chicas” que trabajaban en este burdel eran las mejores pagas. También se encontraban: El Royal (ubicado en Suipacha 140), Florido (Seccional Cuarta de Salta), San Marcos (Santa Fe y Crespo), Colón (Salta y Corrientes), Córdoba (Vera Mujica y Córdoba), entre otros. Todos exhibían sus carteles dadas las ordenanzas de autorización de estos antros. El de Madame Safó, a su vez, contaba con piano y en su interior funcionaba una calesita la que al girar permitía a los clientes facilitar la elección de la mujer predilecta. La autoridad de aplicación, en este caso, la Municipalidad de Rosario, exigía por cada prostíbulo autorizado: aberturas cerradas cuando se ejecutaba el piano y un cuarto de baño con agua caliente y fría cada 8 mujeres.
Promediando 1910 comenzaron a desplazarse proxenetas, prevalentemente de la Zwi Migdal de Buenos Aires hacia Rosario por distintos motivos, pero fundamentalmente por la denuncia relacionada a esta mafia que asentó Raquel Liberman, víctima de estos mafiosos, en la seccional 7 de Policía de Buenos Aires (31 de diciembre de 1929).
En Pichincha y referido a la parte de salubridad digamos que en Suipacha 163 se encontraba el Instituto Antivenéreo y que, como medida preventiva, a los clientes se les aplicaba permanganato. Se usaban también las famosas píldoras Lambert con el aditamento “no más enfermedades venéreas en la sangre”.
Me voy a referir al escenario donde se llevaban a cabo las actividades prostibularias que abarcaban desde el Centro de la ciudad a la Estación Sunchales.
Hacía 1884 el Congreso Nacional aprobó la construcción de una línea férrea de trocha ancha, la cual uniría la Estación Rosario Norte con nuestra ciudad de Sunchales, pero ¿qué pasó?: tratándose Sunchales de una estación denominada punta de riel (terminal) la gente de Rosario comenzó a denominar a la estación rosarina “Sunchales”, es decir, se hizo prevalecer el nombre de la estación de destino y no el de partida, pero ¿por qué ocurrió ésto? Por la sencilla razón de que los despachantes de encomiendas, al ser consultados por la ubicación de los envíos contestaban “Sunchales…” o “está en Sunchales”. Fue una costumbre inveterada que nació y se estableció por el término de 50 años aproximadamente.

Y se eligió a Sunchales como estación terminal del Ferrocarril porque a la época de dictada la resolución aludida, nuestra ciudad ostentaba un gran progreso: contaba con importantes números de hospedajes, fondas y bolichones de pescado frito, milanesas, carbonadas o guisos con papa, menestrún y buseca. Existían coches de alquiler, guardas de trenes y gente de zonas aledañas, un par de peluquerías, dos o tres tiendas, una armería, una cigarrería y una larga fila de carruajes esperando el tren.
Corría el año 1884. Nacía Sunchales.
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- Prostitución y rufianismo, Rafael O. Ielpi / Héctor N. Zinni, editorial Fundación Ross.
- Todo es Historia, Director Felix Luna Nº 482, septiembre del 2007.

