(Por: María José Beccaria) – Según la RAE, migrar significa: “trasladarse desde un lugar en que se habita a otro diferente”, término relacionado muchas veces con moverse, mudarse, partir, irse…
Esta palabra se asocia mayormente con las especies animales que, llegado el invierno, buscan lugares más cálidos para sobrevivir. Pero también el ser humano ha migrado constantemente desde tiempos lejanos: de un país a otro, de una ciudad a otra, en busca de una nueva vida, con proyectos y oportunidades llenos de esperanza.
Sin embargo, en estas semanas hubo una especie a la que se vio realizando migraciones, aún cuando todavía no es primavera ni se observa algún peligro latente en su futuro. Estamos hablando de la especie conocida como “docentes” (o “maestros”, como quieran llamarlos).



Esos traslados sucedieron en el mes de febrero, cuando diferentes miembros del plantel de una escuela se despidieron para comenzar un nuevo camino en otra institución escolar.
Para entender esta situación es necesario contextualizar: a fines de 2025, los profesionales de la educación rindieron exámenes para titularizar o para ocupar un puesto directivo. De acuerdo con los resultados obtenidos, se designaron nuevos cargos y se estableció, por decisión política, que la toma efectiva de posesión del cargo concursado (allá en diciembre) se realizara el lunes 23 de febrero, a una semana de iniciar un nuevo ciclo escolar.
Por ese motivo, en estos días se vivieron varias despedidas y muchas bienvenidas en esos pequeños ecosistemas llenos de vida que conforman la familia escolar. Así comienza una nueva etapa, preparando los espacios y los saberes que se impartirán para recibir a los estudiantes en un nuevo ciclo lectivo.
Un apartado especial merecen aquellos docentes que migran todos los días: a veces en vehículos propios, a veces en colectivo y muchas veces, “a dedo”, ya que su puesto de trabajo no está en su localidad, sino a kilómetros de distancia.

En este marco, no podemos dejar de asociar esta profesión con la palabra “adaptación”. Mucho se escucha sobre el período de adaptación de los ingresantes al Jardín, a la Primaria o a la Secundaria, cuando conocen a una nueva maestra o a nuevos compañeros. Pero no se habla tanto de la adaptación de los docentes al comienzo de un nuevo año escolar.
Nuevos equipos de trabajo, nuevas aulas, nuevos contenidos, nuevos alumnos, desafíos constantes ante nuevas políticas educativas, nuevos decretos y la permanente mirada de la sociedad hacia la profesión, a veces apoyando, a veces juzgando, todo a tan solo una semana de comenzar el dictado de clases. Nadie mejor que ellos para adaptarse a cada nuevo comienzo, demostrando día a día lo valioso de esta profesión.
Nuestro saludo a ellos, maestros y maestras, expertos en migraciones y adaptaciones. Les deseamos un año lleno de éxitos.

