Así va a ser difícil que se le escape. Con altos porcentajes en ofensiva, una defensa que mete miedo y el acompañamiento de miles de hinchas, lo de Libertad fue casi perfecto. Pareciera ser que el pico de rendimiento del equipo de Bualó llega en el momento exacto, justo cuando se debe comenzar a ganar como sea, los Tigres no sólo lo hacen sino que demuestran por qué llegaron hasta estas instancias definitorias.
El encuentro de ayer duró poco menos de un cuarto, tiempo en el cual Franca pudo controlar ciertos aspectos del juego. Aún antes de cerrar el parcial inicial, los aurinegros pusieron en marcha una máquina que no le dio posibilidades a los de Helio Rubens.
Los tigres pudieron revertir un mal arranque que los dejó 0-5 a través de Cleotis Brown, quien ya se mostraba como imparable para los visitantes. Las volcadas y los dobles debajo del canasto se sucedieron entre él y Robert Battle, pasando a ganar 24-16.
Propios y extraños comenzaron a asistir a una verdadera paliza que se fue edificando en cada uno de los jugadores. Bualó hacía rotar a sus jugadores, mientras que el DT brasileño hacía lo propio. Los resultados eran totalmente diferentes ya que, lejos de achicarse, la distancia entre ambos iba en crecimiento, llegando a ser de 18 en la mitad del segundo cuarto.
Desde el 51-35 con el que se fueron al descanso, ya volvió a ser lo mismo. La luz se fue a 20 tantos, luego a 30, con picos de 34, ante la tranquila mirada de Rubens que sobre el cierre del tercer parcial sacó a los más experimentados, reservándolos para el choque de esta noche.
Bualo, por su parte, hizo lo propio con Brown, Battle, Pelussi y Cavaco, poniendo un mix de juveniles con Benítez y Ruiz Moreno que le siguió dando réditos. El partido nunca estuvo en riesgo y la gente disfrutó de la fantasía de los aurinegros que demostraron estar en un gran momento y tener todas las posibilidades de repetir lo vivido en 2002, cuando se consagró como el mejor de esta parte del continente.

