
Flanqueados por los miembros de la familia albiverde que se desempeñan en la Mutual y sus emprendimientos satélites, los directivos de la entidad ofrecieron un repaso de la historia de la institución, la cual tiene en su haber logros que la hacen única, resaltándose por ejemplo el haber sobrecumplido los compromisos adoptados al momento de sobrellevar el inicio de 2000 y los años posteriores, pródigos en vaivenes económicos y de corralitos.
Con su característica dicción y facilidad oratoria, Carlos Blanche repasó someramente lo que ocurría allá por el 1º de setiembre del año 1987, cuando se ponía en marcha este desafío que capitaneaba Juan José Daga, abriendo las puertas para ofrecer un puñado de servicios.

Los números actuales de la Mutual la encuentran con 31 fuentes de trabajo creadas, más de 11 mil asociados (con un 50 por ciento que está activo). Además de estos indicadores numéricos, como se mencionó antes, hay un capital intangible relacionado con la seriedad y confianza que los catapulta hacia adelante, generando espacios y consolidándola como una opción segura entre la comunidad local y sus alrededores.
20 años de la Tarjeta
Afianzados ya en el plano local en lo que a movimientos financieros y asistencia se refiere, llegó el momento de ofrecer un nuevo servicio. La Tarjeta de Crédito surgió en conjunto con la Mutual de Libertad pero luego, los vaivenes económicos separaron el camino de ambas instituciones, quedando solamente la entidad albiverde al frente de este novedoso plástico local.
Pasaron los años y Mutual y Tarjeta comenzaron a fusionarse en cuanto a proyectos y alcance. Así, hicieron pie en Rafaela, hace ya siete años y planean en los venideros seguir ganando presencia y participación en localidades de la zona pero también poseen iniciativas más lejanas y ambiciosas. En este caso, convenios de por medio con otras entidades de similares características y filosofías, pretenden llegar a Esperanza, Santa Fe, San Francisco y otras tantas ciudades en las cuales habrá que trabajar duro para competir en servicios y usuarios pero esto, lejos de ser algo desalentador, por el contrario los motiva ya que forma parte del espíritu mismo de la entidad.


