
En la primera mitad, fue la visita la que encontró una pequeña ventaja, incomodando los tiros del local que se enredaba demasiado en cada ofensiva. Además, los lanzamientos externos no eran efectivos y ni los libres entraban, lo que hacía presagiar una noche complicada. Sin embargo, a pesar de todos estos contratiempos, lo positivo era la entrega en el propio aro, lo que impedía que la visita se escapara.
Los de Richiotti sumaban algunos rebotes ofensivos (10 en total) y ganaban así segundas opciones. La paridad fue ganando terreno y apenas un doble los encontró distanciados a los del sur (41-43) camino al entretiempo. A pesar del buen presente, los jugadores locales se fueron cabizbajos, comentando mucho entre ellos acerca de lo sucedido en esa primera mitad de un duro partido en donde las faltas rápidamente comenzaron a pesar.

El entrenador visitante por momentos solamente podía mirar lo que ocurría en el rectángulo, con una defensa sólida y el interminable «Sepo» que se cargó por momentos el equipo al hombro con un solo de ofensiva. Una vez que la distancia fue más allá de la decena de puntos y sin encontrar Gimnasia opciones de gol confiables, todo terminó siendo del Tigre que se relamió por saberse nuevamente ganador.
Era cuestión de tiempo solamente para conocer el resultado final (89-73), el cual encontró a los juveniles otra vez en cancha.

