
El juego empezó muy bien para el aurinegro que tenía múltiples vías de gol y se escapó desde el inicio mismo (33-17), extendiendo por momentos más aún la diferencia en el segundo chico (45-29). No había una figura sino el juego colectivo era lo que se destacaba.
El Xeneize, pareció estar al borde del knock out pero en el banco, con el interminable Derrick Alston y un recambio de piezas obligado por faltas, comenzó a encontrar respuestas. Así, los de Sánchez enviaron un mensaje de vida, acercándose a diez puntos antes de irse al descanso largo (55-45).

Tras un par de minutos de paridad, el local reencontró el rumbo, apretó el acelerador y sacó a relucir esos pasajes demoledores, donde en ataque convierte todo lo que tira y atrás se transforma en impenetrable. Enterrado quedó el pálido 13-20 del tercer cuarto… el aro se abrió otra vez, surgieron más corridas de Saglietti y ya todo estaba mejor: 72-65, con un furibundo arranque del último chico.
Con 15 puntos de distancia, Boca ya no encontró armas para acercarse. El reloj jugaba a favor del local que se plantó y ya no tuvo lagunas sino por el contrario, demostró madurez para sortear defensas extendidas, atrapes a línea de pases y cuanto recurso propuso el elenco Capitalino, corriendo en ocasiones, frenando la bola luego. El final, 96-82, termina premiando al equipo más consistente que en este caso, supo sobreponerse a un planteo preciso y leal propuesto por Sanchez que fracasó por el gran momento que está atravesando la plantilla dirigida por Demti.

Planilla completa del partido.

