
Las instalaciones de Low Disco fueron el ámbito elegido para que se dieran cita varios de los más destacados músicos del país. Todos tenían algo en común: una profunda amistad con Jacinto «Jashi» Velázquez, quien falleciera en un accidente de tránsito ocurrido en Recreo en enero del año pasado. A ellos se sumaron representantes de varias de las sedes sindicales que Atilra tiene en el país.
Así de grande era la amistad que Jacinto tenía con todos. Tan importante que desbordó la capacidad de Low Disco. Tan amplia que reunió a músicos del folclore así como también del rock nacional.

Las muestras de gratitud hacia el fallecido poeta se fueron sucediendo y multiplicando. Los «gracias Jashi» sonaron una y otra vez, tanto desde el escenario como entre la platea. Entre cada recital, en la pantalla se fueron proyectando videos caseros así como también entrevistas, homenajes y menciones, como la de Néstor Garnica en el Festival de Cosquín.
«Se me ha ido un amigo del alma pero no me ha dejado tristeza», expresó Roberto «Pipi» Rivero, uno de los encargados de conducir el evento.
«Jacinto era un hombre serio y reflexivo pero alegre. En el llevar y traer con los amigos, tenía esa risa alegre. Dejó un montón de semillas sembradas que con el tiempo irán dando sus frutos, especialmente su poesía», refirió Daniel Altamirano, quien también lo recordó con algunas anécdotas de cuando se cruzaron sus caminos desde lo musical.
Piti Fernández, en tanto, rescató que para él, todo tenía «una sensación ambigua, por el motivo del encuentro y por la fiesta que estamos compartiendo».
Las horas fueron sucediéndose y el cierre del festival encontró a León Gieco sobre el escenario, actuando luego de una desinteresada participación del cantante de Las Pastillas del Abuelo, quien subió con un ejemplar de «Poemas y canciones con amigos», para leer primero uno de los poemas allí publicados y luego, guitarra en mano, interpretar uno de los temas de su autoría.


