En una nueva edición de lo que se ha encaminado a ser un clásico, Libertad recibió a Atenas (a quien visitará el miércoles venidero, con televisación a todo el país). El resultado final fue favorable a los Tigres, que se impusieron por 74-59, dejando ver lo fuerte que volvió a ser la defensa aurinegra, cimiento de las victorias como la de anoche, trabajada especialmente en la segunda mitad, pelota a pelota, sobreponiéndose a un inicio dubitativo y parejo de parte de ambos.
El arranque no fue con supremacía local, aunque pocos en el estadio lo esperaban ya que ante los Tigres estaba nada menos que Atenas, un verdadero histórico y con buen potencial en sus filas. Las diferencias pasaron a ser escasas entre ambos, los dos equipos erraban bastante, reflejándose esto en el pobre 17-14 del primer cuarto.
En el segundo, la cosa pasó por más de lo mismo, con bastante confusión en las dos ofensivas y un marcador que apenas se movía con el correr de los minutos. Los dos entrenadores buscaban respuestas en los bancos, siendo Libertad el que sobre el cierre, terminara de sacar una distancia de cuatro tantos: 33-29, no sin muchísimo esfuerzo en cada uno de los ataques desarrollados.
En el complemento siguió funcionando a pleno la defensa aurinegra, teniendo ahora algunas opciones más para variar el ataque hasta encontrar cierta efectividad. En este sentido, Robert Battle fue más que importante, sumando seis rebotes en el aro Griego y adueñándose de las tres únicas tapas del equipo de Lamas en el juego.
En el tramo final, una distancia de catorce puntos prácticamente sentenció las cosas, a pesar de restar algunos minutos por disputar. Atenas intentó una reacción pero nuevamente la defensa local, lo asfixió dejando que el último fuese su mejor parcial: 17 puntos, lo cual evidencia la intensidad con la que se cuidó el aro propio.

