Convocado por el club Deportivo Libertad, el actual entrenador de los Tigres repasó parte de su experiencia olímpica. Manifestó el asombro por la cultura y la sociedad asiática pero también analizó el desempeño del seleccionado que resultara medallista de bronce. En este sentido no dudó en reconocer que «Estados Unidos fue un justo campeón».
La participación de Julio Lamas como uno de los entrenadores asistentes de Sergio Hernández en los recientes Juegos Olímpicos de Beijing sin lugar a dudas es motivo de reconocimiento hacia su persona, trayectoria y también a través suyo, orgullo para el Deportivo Libertad y la ciudad de Sunchales que lo tiene como vecino transitorio. Luego del reconocimiento que se le efectuó -plaqueta incluida- el pasado lunes en el partido que marcó el retorno al «Hogar de los Tigres» del campeón de la Liga Nacional, llegó el turno de conocer sus sensaciones y vivencias en su paso por una de las competencias más importantes del mundo.
Dice que será complicado hablar por sí mismo y que prefiere el ritmo de preguntas y respuestas propio de una rueda de prensa pero casi sin darse cuenta, apenas concluida la presentación por parte de Enso Olocco, presidente de Libertad, comienza a desandar algunas de las situaciones vividas durante esta nueva experiencia internacional.
La realidad del equipo, el andar y los resultados, el convivir semanas no solamente con los mejores jugadores del básquetbol nacional sino también poder compartir pasillos de la Villa Olímpica con las grandes figuras del deporte mundial, siendo uno más al igual que el resto, son algunos de los tópicos por los que pasa la charla.
La realidad socio-política que contextualizó a los Juegos es algo a lo que dedicó varios minutos, destacando la monumentalidad de todas las empresas que tienen al Estado benefactor-protector por detrás. Grandes infraestructuras, cantidades inmensas de todo: gente, autos, trenes, viviendas, fue repasado por Lamas en el arranque de la exposición.
Luego llegó el turno de referirse al equipo, al rendimiento y la expectativa generada. En este sentido, el entrenador en jefe del equipo aurinegro (que fue seguido de cerca por varios de los jugadores que se iban sumando al concluir la práctica de la jornada), aclaró que se trataba de su visión personal.
«Tomé un cargo no habitual para mí e hice un esfuerzo dejando mi posición de liderazgo, pero integrando un equipo de trabajo. En los últimos tres años siempre me habían tenido en cuenta, pero había dicho que no. No deseaba que parezca un desinterés mío hacia el seleecionado. Fue una gran experiencia», remarcó Julio Lamas.
«Lo que voy a decir es lo que pienso, esto no está conversado», señaló antes de indicar que «nosotros no jugamos bien en España, antes aquí se disimuló porque no jugamos contra los equipos más poderosos. Allí, en ese triangular estuvieron por primera vez juntos en la cancha Ginóbili, Delfino y Oberto. Entonces suele suceder que cuando las cosas no andan bien, el entrenador se agarra de las cosas seguras para forzar que comience a funcionar. Fue por eso que el equipo se alargó en los últimos tres partidos, contra: Grecia, Estados Unidos y Lituania, marcando ante los mejores rivales del mundo que el equipo fue de menos a más».
«Si el Dream Team lleva jugadores de la talla de Kobe Bryant, Le Brown James y con el mensaje de compromiso que dieron varios al ir a ver a sus oponentes, estando concentrados y con el cuerpo técnico de trabajo muy serio, yo no digo que sea imposible porque intentamos ganarles al igual que España pero es difícil. Fueron justos campeones y la realidad también marca que a España hace doce años que no les ganamos».

