Marcó las diferencias existentes entre su plantel y Alma Juniors para sumar una nueva y amplia victoria por 88-51. Después de un inicio parejo, el local hizo valer su jerarquía para quedarse con el triunfo holgado, tercero en otras tantas presentaciones. Ahora se viene el clásico ante Unión, el viernes entrante.
Alma Juniors llegó a Sunchales no solamente para jugar ante Libertad sino enfrentarse al campeón vigente de la Liga Nacional. A diferencia de lo hecho por Ben Hur 48 horas antes, se paró para intentar jugar de igual a igual o bien no dejarse llevar por delante y le fue bastante bien en el inicio, sorprendiendo con un 4-0 que luego fue revertido por los aurinegros con un parcial de 14-1 que puso las cosas en su lugar.
No obstante, cada vez que los de Lamas buscaban escaparse y liquidar el partido, llegaba una reacción visitante para quedar expectantes, apenas un puñado de puntos por debajo. Así fueron los 15 minutos iniciales, a partir de allí, comenzó a funcionar mejor el engranaje aurinegro para escaparse en el tanteador.
El 24/10 para el segundo chico llevó las cosas 47-29, viniendo luego del descanso primero el cuarto más parejo: 17/14 y luego el lapidario 24/8 que le puso cifras definitivas al cotejo.
Los Tigres tuvieron nuevamente un goleo repartido en varios de sus jugadores, demostrando además altísimos porcentajes de tiros de campo: 22/32 (69 por ciento) en dobles y 12/20 (60 por ciento) en triples, entregando 17 asistencias.
Del lado de los esperancinos, sólo el ex Unión, Martina, llegó a los 17 puntos, seguido de Cliffton que terminó con 10 tantos (aunque con un pobre 4/11 en tiros de campo), el resto, no arribó a las dos cifras en ofensiva.
Así, el local terminó vapuleando a su rival de turno, dejando en claro que pretende utilizar esta Copa Argentina no solamente para ajustar el funcionamiento sino también para mandar un claro mensaje de que no se trata de juegos amistosos en un ciento por ciento ya que, más allá de ir ganando por 20 puntos, siempre se busca más y más.

