Gracias.
En esta hermosa palabra queremos abrazar simbólicamente a la comunidad de Sunchales, por el masivo acompañamiento que nos brindaron en ocasión de la pérdida de nuestro amado hijo y hermano Ariel, el Negro Ferrero.
Tantas personas sin distincion de sexo, edad, barrio y profesión, por sí solos o en representación de instituciones, compañeros de trabajo y amistades de todo nuestro entorno familiar, estuvieron junto a nosotros, que nos sentimos realmente conmovidos. Y qué decir de lo emocionante que resulta ver que, a la hora de las lágrimas, poco importa si el que las derrama lleva los colores de Unión o Libertad.
Visitas, llamados telefónicos, emails, notas y mensajes en los diarios digitales, nos siguen acercando demostraciones de afecto y solidaridad, lo cual nos hace sentir menos solos en nuestro dolor.
Y un capítulo aparte para los amigos del Negro, que nos acompañaron en la clínica, velatorio y sepelio: su silencio, sus abrazos y sus lágrimas compartidas serán para nosotros motivo de eterna gratitud, así como los homenajes rendidos en los partidos de fútbol y básquet de Unión de este fin de semana, agradecimiento en el cual también involucramos a los jugadores de ambos planteles, cuerpos técnicos y dirigentes.- Muy afectuosos, además, los periodistas de los distintos medios locales.
Y en medio de tanta pena, queremos hacer dos llamados a la reflexión:
El primero, especialmente para los jóvenes, tiene que ver con el uso del casco en los motociclistas: obedezcan la ordenanza y cuídense, que de ese modo, además de proteger su vida, le evitarán un gran sufrimiento a su familia.
Y en segundo lugar, para las personas de todas las edades, queremos contribuir a la toma de conciencia en lo que refiere a la donación de órganos: traten de informarse a ese respecto.
Es un operativo que se realiza con mucha seriedad, profesionalismo y sentido humanitario, y consuela saber que se puede dar vida después de la muerte de un ser querido.
Pedimos oraciones por la paz del alma de Ariel, y para que nosotros podamos sostenernos mutuamente en estos momentos de suprema tristeza.
Nidia, Erico y Román Ferrero.

