Argentino A: Quedaron a mano

Los dos pusieron ganas y oficio pero no pudieron vulnerarse.El segundo clásico de la temporada, el número 101 en la historia local, terminó igualado sin goles a pesar de las situaciones de peligro que se tuvieron en una y otra área. Al concluir el partido, las primeras sensaciones fueron de que a Libertad le faltó conectar la estocada final para poder quedarse con los tres puntos. En varias ocasiones, los locales pusieron a los albiverdes contra las cuerdas pero entre los postes y Stucky se fueron conjugando una tras otra las situaciones. De la otra parte, aunque en menor cantidad, también hubo chances como para poder desnivelar.

Las hinchadas se hicieron presentes aportando el color que se merecía el clásico local. Con dos equipos de buen andar en esta etapa de la competencia, había mucho más que un resultado en juego. Así lo demostraron los locales, que en todo momento propusieron atacar y generando varias situaciones de gol que no pudieron transformar el murmullo que bajaba de las tribunas en un grito de desahogo. Los dirigidos por Barraza, también tuvieron algunas oportunidades aunque no tan claras como las de los locales. A pesar de ello, intentaban desbordar por los laterales, aunque no siempre encontrando buenas opciones y derivando más de lo recomendable en centros carentes de precisión.

Fue un primer tiempo con gran emotividad, en el cual -cada uno a su manera- se brindaron por el espectáculo casi sin especulaciones, recibiendo el premio constante del reconocimiento de sus parcialidades.

El complemento los mostró un tanto más imprecisos, perdiendo parte de la profundidad del arranque. No obstante, siguieron siendo los locales los más ambiciosos, con un D´Antoni en alto nivel que cada vez que se lo proponía, asistía a sus compañeros para hacer que Stucky fuese figura.

En la parte final, los visitantes se adelantaron algo más, ya con hombres de refresco que desde el banco buscaban arrimar la victoria para el bando del puntero, aunque no pudiendo traducir esto primero en buen juego y luego en posibilidades de concreción. Así llegó el pitazo final que los encontró como habían arrancado: con el arco en cero.

Relacionadas

Ultimas noticias