Seguramente muchos de los hinchas que se acercaron al estadio de Unión hoy pensaron encontrarse con una victoria conseguida con cierta comodidad, ya que frente a los albiverdes estaba uno de los equipos de peor rendimiento en la temporada. Sin embargo, lo de Alumni, si bien lejos de original, resultó sumamente efectivo. El refugiarse con criterio le permitió llevarse un punto desde nuestra ciudad e incluso disponer -de forma aislada- de alguna chance como para dar una sorpresa.
A lo largo de todo el cotejo, se vio un partido enredado, disputado en demasía en el sector medio de la cancha, en el cual Unión tuvo el control de la pelota evidenciando un doble sentido. Por una parte fue criterioso, tocando hacia los laterales e incluso regresando a la última línea para volver a empezar si no podía prosperar. Claro que, una vez superada la primera franja de cuatro y hasta seis jugadores cordobeses, mayormente se repetía en centros que terminaban en despeje o bien en carambolas poco claras.
A pesar de esto, los de Barraza dispusieron de algunas chances de real peligro pero no fueron tantas como la parcialidad hubiese esperado. El planteo de Alumni le achicó los espacios de creación proponiendo así un partido en donde un equipo no sabía cómo entrar para generar peligro y el otro nunca se preocupó por mostrar una vocación ofensiva.
En las declaraciones posteriores, técnico y jugadores reconocieron las dificultades planteadas a partir de la doble línea defensiva, anticipando que será el punto a trabajar ya que piensan que serán varios los rivales que lleguen a proponer situaciones similares.

