Argentino A: Unión no pudo en Tucumán

Francisco Palacios deja atrás a Nuñez y se encamina a convertir el primero de los tantos (La Gaceta, Franco Vera).(La Gaceta) – Los piecitos de Aragón resumen todo. La primera pelota de riesgo, a eso de los dos minutos, estuvo a cargo del volante, que no se animó a pegarle como lo hacía antes del accidente. La famosa falta de confianza que Sarría contaba en el diario del martes seguía en esa jugada que terminó en una descarga de compromiso. Una hora y media después, el mismo piecito derecho de Ariel la empalaba para que el izquierdo dibuje una ráfaga de humo hasta el ángulo. Ese era el 3 a 0. Antes, Atlético había movido los piecitos de aquí para allá para sacarse dos pesos de encima al precio de uno: despejó las dudas del inicio del torneo y sepultó al cuco de Sunchales.

El dominio de Atlético debe haber arrancado la melancolía de algún cuarentón. Sí, como esas épocas donde el típico visitante cedía terreno y balón. El tema, entonces, pasaba por saber cómo Atlético postergaba el crecimiento de los enanitos verdes santafesinos. Y lo hizo como indica el manual arrugado, pero sabio de Solari: firmes en el fondo, mejor plantado en el medio y con carrileros sorpresa. Así llegó el primero, por una proyección de Francisco Palacios y sus botines azules. “Pancho” usó los tres dedos, pero ese detalle técnico ho hubiese sido posible si Gareca no se tiraba al suelo para evitar que Núñez se quedara con el balón un segundo antes.

Aragon sale, exhausto (La Gaceta, Franco Vera).A partir de ese momento, Sarría se inspiró y amagó con el látigo, pero nunca lastimó. Siempre protagonista, el equipo alternaba buenas y otras no tanto. Las buenas incluyen los desbordes de Palacios y los cabezazos del sacrificado Martos, que cada vez que volvía a su puesto recibía las palmas de la calle Laprida. Las no tan buenas iban a estar en el pie de Torres, que definió con displicencia un par de veces.

El complemento llegó y ni Fleita, ni Giacomini ni nadie iba a intentar el empate. Menos que menos si al generoso Núñez le rebota el tirito de Torres y habilita a Facundo, que ahora sí recuperó la alegría del pasado goleador. Merecia los aplausos que generó la salida. Luego llegaron los intentos en vano de Zárate y Paratore. Algo parecido le pasó a Giacomini, que reventó el palo de Pérez. Claro, el petiso no usa los piecitos como Aragón. De aquí, para allá.

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