(La calle on line) – Había esperanza de una mejoría futbolística; por eso la gente acompañó en gran número esta nueva presentación del Lobo como local en el estadio Núñez.
Había datos como para apostar a un buen rendimiento de un equipo que hasta acá venía como uno de los líderes pero sin brindar mucho a la vista de los hinchas.
Pero para ayer había otra sensación; se mejoró el campo de juego, algo ideal para aquellos jugadores de buen pie y se incorporaba a los titulares Jerónimo Vidal, un jugador capaz de generar mucho en la ofensiva, tanto para asociarse con el Catita Díaz o Netto como para abastecer a Campos y Fleita.
Y el comienzo hizo ilusionar con que algo de esto podía pasar; el santiagueño se hizo dueño del juego y comenzó a hacer jugar a todo el equipo.
Apenas un espejismo; bastó que en Unión se asentaran Santiago Autino y Hernán Manrique para que el buen juego del Lobo desapareciera.
Máxime porque casi nadie se asoció al juego de Vidal y en especial el Catita Díaz -el más indicado- quien ayer pareció más decidido a pelear con los rivales que a jugar.
Entonces todo se hizo muy lento; Gimnasia -quizás por el fuerte viento que tenía en contra- quiso asegurar la pelota, trasladarse con criterio pero nunca tuvo cambios de velocidad como para inquietar a un equipo visitante que se sentía conforme defendiéndose.
Así los arcos casi no pasaron situaciones salvo un centro de Cristian Cergneux que Fleita nunca pudo bajar y otro de Cristian Acosta -tras pared con Vázquez- que el mismo Fleita no alcanzó a conectar para marcar el primero.
Viendo que por el lado de Gimnasia era poco lo que pasaba la visita se fue animando y acercando algo de peligro hacia el arco de Kloster.
El manejo de Tosello, la pelea de Manuel García y la inteligencia para moverse en espacios vacíos de José Pacini no parecían demasiados argumentos pero, al final de la etapa, bastaron para que Unión se vaya al descanso en ganancia.
Tras algunas amenazas cerca del área de Kloster, un centro de Tosello tuvo la aparición de Pacini quien le ganó a todos los de Gimnasia que defendían para tocarla y dejar sin asunto al uno del Lobo.
Nada cambia
En el complemento, Gimnasia ya tenía el viento a su favor, pero nada cambió porque se repitieron los errores, chocando una y otra vez contra la defensa visitante bien parada y sin argumentos como para desbordarla por afuera.
Más allá de esto y a favor de su fervor el Lobo tuvo algunas ocasiones de empatar a partir de un cabezazo de Iván Valente que salvó sobre la línea Bertorini o un remate de Facundo Garmendia que se fue apenas desviado. Pero todo era muy forzado, todo en base a esfuerzos individuales y a llegar empujando más que jugando.
Es cierto que el pilo Benítez pareció demorarse en los cambios pero, con el correr de los minutos, a cualquiera que conozca algo de esto le dejaba la impresión que Gimnasia no podía llegar al gol ni aún jugando mucho tiempo más.
Y una muestra de esto es que el que terminó atacando fue Unión y también el que tuvo la situación más clara de todo el partido en un mano a mano que Kloster le tapó a Salteño sobre el final del partido.
Así Unión se fue festejando un triunfo para el que no hizo demasiados méritos pero, como Gimnasia tampoco los hizo, puede sonar a justo.
Gimnasia volvió a jugar mal aunque con el agregado de que ayer perdió. Nada grave por cierto y nada que no se solucione con trabajo y con inventiva.
Es de esperar que el técnico la tenga.
La clave
Sin dudas que el gol marcado por Pacini fue casi la única diferencia entre Gimnasia y Unión de Sunchales. En un partido muy malo donde casi no llegaron a los arcos y cuando lo hicieron fue más producto de ir a la carga que del buen juego, el empate parecía ser lo que mejor le caía al partido. Pero, como el domingo pasado la suerte le jugó a favor del Lobo, esta vez fue en contra. Lo preocupante sigue siendo la falta de ideas que muestra el equipo.

