Crisis de la dirigencia

(Prensa MID – Miguel Kilibarda y Carlos Castellani) – Diálogo. Sin condicionamientos. Ni soberbia. Sin presiones. Con humildad y generosidad todo está dado para que no haya vencedores ni vencidos. Todo está dado para que el trabajo y la producción sean los triunfadores. Gana Argentina. Ganamos todos.

Mientras tanto… Los acontecimientos sobrepasan a la dirigencia. Todos quieren ganar. Ninguno quiere consensuar ni dialogar.

Primero quieren al otro de rodillas. Hacen una competencia de insultos y descalificaciones.

Unos toman como deporte cortar rutas, revisar cargas, decidir quien pasa y quien no, quien puede seguir trabajando y quien no, siendo funcionales a políticos fracasados y hace poco tiempo repudiados en las urnas.

Otros contestan a través de voceros oficiosos o tribunas partidarias en lugar de asumir la responsabilidad institucional que legal y legítimamente ostentan.

Todos tensan la cuerda.

Mientras tanto los argentinos pagamos las consecuencias del aumento de precios, escasez de artículos y pérdida del poder adquisitivo del salario.

Pero nadie asume la culpa. Siempre es del otro. Ahora el Estado Nacional difunde las cifras de la recaudación: record de ingresos.

Las empresas privadas dan a conocer las estadísticas de ventas de automóviles y 4×4: record mes a mes.

Las inmobiliarias ofrecen escasos campos a la venta: precios siderales en euros ó dólares.

Los precios internacionales de la soja, maíz, girasol, leche en polvo: los más altos en muchísimo tiempo.

Antes. Hace poco tiempo el 60% de los campos de la pampa húmeda estaban hipotecados y las deudas hacían inviable la producción agropecuaria. Todos los días las “mujeres del campo en lucha” rodeaban algún Juzgado para impedir se rematen las tierras. Ahora ese problema es absolutamente ínfimo y solucionable. Prácticamente no existe.

Hace poco tiempo las zonas donde se fabricaban maquinarias para el campo eran páramos. Ahora encontrar una pieza para vivir es tarea imposible.

Diálogo y programa
Insistimos: es urgente que a través del dialogo se discuta un programa claro de política agropecuaria que contemple los intereses de los productores en convivencia con los intereses del conjunto de los argentinos. Antes, con la política económica neoliberal era imposible. Ahora, con la clara determinación a través de la política cambiaria de promocionar el trabajo nacional y el mercado interno, es posible.

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