El Concejo retoma la pasión

Un cuarto intermedio, una mini reunión antes del tema más candente de la noche.Lejos, muy lejos quedaron las sesiones que venían teniendo en lugar desde hace meses. A través de un polémico proyecto -de presentación casi obligada-, el debate pasó a ser encendido, con apoyatura gestual de varios ediles y aquel apasionamiento que con otros integrantes, años atrás tuvo también por lapsos. Ocurre que la amplísima mayoría de despachos salen por unanimidad, por lo que la sesión tiene la intervención de los concejales cuando se presentan las iniciativas, para explicarlas o bien cuando se aprueban, para explicarlas nuevamente (aunque en este caso mejor sería para repasarlas, ya que sistemáticamente se enumeran uno a uno algunos puntos, a veces no todos los relevantes, creyendo equivocadamente que eso es argumentación).

Lo cierto es que aquella reacción de Cecilia Ghione la semana anterior, reclamando una autocrítica y planteando la necesidad de cambiar parte del funcionamiento interno en lo que al trabajo en comisión respecta, fue respondida por los miembros de los bloques opositores con dureza, firmeza y seguridad… una semana después. Hubo explicaciones -lógicas y entendibles- pero los dos periodistas que fuimos a la sesión deseábamos que, así como Cecilia saltó la cerca, también otros se hubiesen animado en la ocasión.

Volviendo a las argumentaciones, cabe destacar dos que pasan a ser representativas: la de Néstor Mosso, quien mayor experiencia tiene en el cuerpo y la de Adriana Schmithalter, quien fuera presidenta del cuerpo el año anterior. También hizo uso de la palabra Gloria Gallardo, coincidiendo en líneas generales con los dichos de los antes mencionados.

Básicamente, las réplicas estuvieron direccionadas a la cantidad de horas que cada edil le dedica a su labor legislativa, señalando que la modificación propuesta por Ghione, así como el establecimiento de la obligación de aportar, como mínimo nueve horas semanales de labor en comisión, es un despropósito (utilizando diversos calificativos). Néstor Mosso fue un poco más allá, planteando con dureza la falta de experiencia de la autora de la iniciativa y reclamando al mismo tiempo, mayor aporte en los encuentros «que no se transforme en un mutismo», aunque sin establecer identidades respecto de quién era el destinatario de la consideración.

Adriana Schmithalter, de muy activa participación en la sesión, se encargó de basar su argumentación en el más alto respeto, haciendo que sus frases resonasen aún con mayor dureza en un recinto que casualmente contó con la presencia de prácticamente todos los medios de comunicación, algunos de los cuales, aún retirándose antes de este tramo, al día siguiente se encargaron de hablar largo y tendido sobre lo ocurrido.

«No puedo tolerar que la concejala -por Cecilia Ghione- por defender algunas cuestiones, instale en la comunidad, la idea de que somos unos atorrantes», consideró Schmithalter, antes de incluir la posibilidad de ampliar el horario, pero llevarlo a la mañana, algo que complicaría las cuestiones laborales de otros concejales pero facilitaría la de otros.

Algunos puntos a tener en cuenta
– Si los concejales ofiicalistas defienden al Ejecutivo son obsecuentes o delegados del departamento Ejecutivo. Si los opositores destacan las falencias están atentando directamente contra el prestigio de la administración. Esto es así, son sus roles y es lo que se espera de ellos.

– El Ejecutivo se toma demasiado tiempo para responder temas sencillos, generando demoras en el avance de ciertas ordenanzas.

– No todos los concejales están disponibles a la mañana, donde podrían coincidir con los secretarios y en ocasionales y rápidas reuniones avanzar sobre temas puntuales. Deberían, en caso de ser así, recorrer apenas unos metros o hablar por teléfono y citarse mutuamente.

– También es cierto y a modo de mea culpa, que los medios no asistimos a las reuniones de comisión. Nuestras ocupaciones nos hacen enfocarnos en los resultados de los lunes.

– No obstante, salvo especialísimas ocasiones, es sumamente difícil encontrar a los concejales en otros ámbitos que no fuera el del recinto. Más allá de que las ediles vecinalistas suelen estar todas las mañanas allí o en la sede de su partido y que Cecilia sube y baja constantemente del Concejo al Palacio, son reiterados los reclamos de los vecinos que señalan que no cuentan con las visitas de los ediles, excepto ante algún inconveniente puntual. ¿Será difícil coordinar una agenda que establezca que las reuniones de comisión se deban hacer un día en cada vecinal?

Relacionadas

Ultimas noticias