El nuevo juego para los niños: Torreón Siglo XIX

La Municipalidad de Sunchales ha dejado instalado un nuevo juego en plaza Libertad. Se llama Torreón Siglo XIX. “Un mangrullo con tres torres, trepadores, palestra, tubos y toboganes para vivir mil aventuras.”

Cuando vi el nuevo juego de la plaza Libertad, automáticamente me acordé del prestigioso pedagogo italiano, Francesco Tonucci. Es un psicopedagogo, dibujante y pensador, cuyo seudónimo es Frato. Se ha hecho famoso defendiendo la importancia que deben tener los niños en la organización y la vida de las ciudades. Considera que se los debe escuchar, comprender y respetar. Este señor, con mayúsculas, ha dedicado gran parte de su vida en pensar en los niños.

Enseguida me vino al recuerdo lo que dijo en una oportunidad: “La ciudad debe elegir algo (para ser organizada) que sea adecuada a todos, debe corresponder a las necesidades de los más pequeños. Debería ser una ciudad para jugar, cuando es adecuada para jugar, es justa y democrática”.

Ilustración de Francesco Tonucci (Internet).

Detenida en esa voz y puesta la mirada en el Torreón, comprendí que la elección de instalar el juego en la plaza principal lleva implícita varias razones:

  • La plaza es de todos, pero si la pueblan familias, aleja de su centro encuentros insanos; margina todo aquello que interrumpa la serenidad de un pueblo.
  • Un juego que atrae y llena de niños un espacio es un deleite para la vista, porque su goce es contagioso y a él se suman los adultos.
  • La plaza es un símbolo de unidad y cuando en ella se instala un juego que pone a la niñez como centro, ese símbolo se materializa entre los adultos, familias, etc.
  • Quizá, hubo una velada intención de evocar el mangrullo que alguna vez, y por razones muy diferentes, asociadas con la historia del país, se erigió en Sunchales.

Si estas fueron las razones, se acercan a la idea de Tonucci. Otro detalle que atrajo mi atención es el color. El azul es el tono que transmite calma y confianza, ideal para que los pequeños se columpien y disfruten de los descensos, de los momentos donde la aventura se apodera de sus sueños.

Foto: Griselda Bonafede.

Creo que instalar ese juego fue un acierto porque los más pequeños necesitan experiencias vitales que los alejen de los dispositivos virtuales. En un mundo cada vez más digitalizado, el juego en la plaza, adquiere una importancia renovada.

Invertir en estos espacios es capitalizar en la salud física y emocional de los más chicos, las amistades, los encuentros. Será un lugar para recordar momentos de la infancia recortada entre tubos, risas, competición de tiempos, cabellos al viento, saludos desde lo alto, gestos afectivos…

Se ha invertido en los chicos de hoy, de mañana. Seguramente, ya se ha tornado en un referente para la cita y se estará escuchando: “Vamos al torreón”. Y éste estará ahí, tan azul como el cielo, tan añil como el mar.

Griselda Bonafede

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