
Esto permitió hacer una versión a la medida del paciente, lo que no requirió usar adhesivos o tornillos para fijarla a la espina dorsal. La vértebra impresa tiene poros para que el hueso y el tejido puedan crecer dentro de la vértebra para fijarla en forma natural.
El proceso de recuperación debería ser más veloz que con una operación convencional, pero igual el chico deberá pasar tres meses con un cuello ortopédico que le permitirá recuperarse de la operación, que duró más de cinco horas.
No es la primera vez que se usa una impresora 3D para crear un implante a medida; ya las probaron para hacer reemplazos de cráneos y de mandíbulas.
Fuente: lanacion.com

