El ministerio de Economía prevé que en 2007, una vez que finalicen los acuerdos de precios que rigen durante 2006, algunos sectores puedan subir ligeramente los precios, aunque otros deberán mantener el congelamiento de facto hasta diciembre de ese año. Así lo informó una alta fuente de esa cartera, que se mostraba satisfecha por el 0,6 por ciento del alza de la inflación el mes pasado. Funcionarios del ministerio no descartan que, después de ese dato y relajadas las tensiones, puedan concretarse algunas subas de tarifas de servicios públicos.
Pese a la alegría por la inflación de julio, la cartera que conduce Felisa Miceli prefiere ser conservadora y no se atreve a pronosticar una inflación menor que el 10 por ciento para este año. Se comprometen a bajar el índice respecto de 2005, cuando alcanzó el 12,3 por ciento.
En el Palacio de Hacienda observan que «los precios están en una situación más normal». En la cartera que conduce Felisa Miceli atribuyen la inflación menor que la esperada a los acuerdos de precios y a un «acomodamiento de las prácticas del sector empresario». «Había una memoria histórica que hace pensar que hay que realizar la rentabilidad mañana y eso perjudica el mediano y largo plazo.»
Economía evalúa que, con excepción de las lácteas SanCor y Mastellone Hnos. (La Serenísima), no hay sectores con rentabilidad negativa. Dicen que las compañías están acostumbrándose a acomodar sus ganancias de acuerdo con los mayores volúmenes de venta y no a un aumento de precios.
En el Palacio de Hacienda desestiman a los economistas críticos de los acuerdos de precios que advierten que cuando éstos se terminen, estallará la inflación. «Son los mismos que decían que, después de la devaluación, el Estado no iba a poder controlar el tipo de cambio. El Estado debe regular algunas cosas de la manera más eficiente posible.»
«Si pensáramos que otros van a ganar las elecciones del año próximo, sería lógico que pensáramos «que se arregle el que venga»», razonó el alto funcionario de Economía. «Los acuerdos de precios no son para toda la vida. Hay que ir trabajando con los distintos sectores, pero no podemos mejorar la rentabilidad de todos juntos».
El gobierno reconoce que las dos principales lácteas pierden plata pero adjudican el rojo a que ambas habían contraído deudas en dólares con el exterior en tiempos de la convertibilidad. «Estamos estudiando mecanismos para resolver esos problemas», dijeron en el Palacio de Hacienda acerca de la situación de SanCor y de La Serenísima.
Fuentes: sedespierta y La Nación.

