Continuamos con la campaña de prevención de adicciones orientada a los padres desde la Asociación civil El Refugio. Hoy analizaremos la incidencia de los factores familiares, en particular la comunicación asertiva dentro de los diferentes tipos de familias.
Tipos de Familias Familias rígidas
Este tipo de familia, en un momento de cambio necesario, no permite la flexibilidad, por ejemplo: se niega a aceptar que los hijos han crecido y que tienen nuevas y diferentes necesidades; en esta familia los hijos se someten, se sienten frustrados y enojados, y su rebeldía puede adoptar formas destructivas, como la adicción al alcohol u otras drogas.
Familias psicosomáticas
En este tipo de familias existe una gran preocupación por dar toda clase de protección y bienestar a sus miembros al grado de facilitarles todo sin medida alguna. La sobreprotección impide el crecimiento del hijo, retrasa su desarrollo y autonomía. Los hace inseguros, los deja indefensos, pudiendo provocarles síntomas psicosomáticos como: psicodermatitis, úlceras, gastritis, migrañas, etcétera.
Familias Amalgamadas
Realizar todas las actividades juntos es la felicidad en este tipo de familias, depender de todos para llevarlas a cabo no permite la individuación. Cada miembro de la familia requiere de actividades muy individuales que dan lugar a la intimidad y al desprendimiento
– La prevención de adicciones comienza en casa – Parte I
– La prevención de adicciones comienza en casa – Parte II
– La prevención de adicciones comienza en casa – Parte III
. Familias negadoras
Este tipo de familias tienen baja tolerancia al conflicto: su principal característica es que cada uno de sus miembros adolece de autocrítica y ante la incapacidad de aceptar la existencia de problemas no permite enfrentarlos y darles solución. Los hijos no aprenden a negociar en situaciones azarosas; cuando viene una situación extrema y no aguantan la represión, algún miembro de la familia explota causando una crisis familiar.
Familias Acordeón
Cuando el padre o la madre se ausentan por temporadas prolongadas, ya sea por situaciones laborales, a causa de enfermedades incapacitantes o por alcoholismo o drogadicción de alguno de los cónyuges, el que permanece en la familia tiene que asumir el papel del otro; en consecuencia, la pareja y los hijos descalifican al padre ausente, quien pierde su autoridad. El sistema familiar se estructura de tal forma que cuando el ausente desea integrarse nuevamente, ya no tiene cabida dando oportunidad a algún tipo de síntoma.
Familias con un padrastro
La familia donde existe un padrastro no necesariamente tiene el problema que se plantea en los encuentros, el problema que puede presentarse es el de que el padrastro se vea imposibilitado de poner límites de que su autoridad sea anulada por la pareja, y de que los hijastros lo vean con enojo, más aún si el padre biológico los predispone en contra del nuevo compañero de la madre al sentirse desplazado como esposo y padre. Los niños pueden redoblar las demandas hacia el padre natural y tener resentimientos hacia la madre por haber aceptado a otro hombre que no es su padre.
Familias con un fantasma
Son las familias que al perder un ser querido y significativo se les dificulta continuar su vida cotidiana siguiendo las normas de la casa por ejemplo: mantienen su lugar en la mesa o su habitación tal y como la dejó antes de fallecer. Este tipo de familias detiene su crecimiento al no ser capaces de asignar nuevas tareas a sus miembros.
Familias centradas en los hijos
Cuando la pareja no puede enfrentar sus propios conflictos centra su atención en los problemas de los hijos para evadir el conflicto original. Si bien de esta forma los hijos mantienen unida a la familia, también detienen su crecimiento y propician la dependencia, porque al dejar de ser el motivo de atención de los padres éstos pueden llegar a confrontarse rompiendo así el equilibrio familiar.
Familias con un sólo padre
En este tipo de familias cada uno de los hijos asume el papel del padre ausente; esto impide que vivan su infancia al comportarse como adultos madurando, antes de tiempo, cargando con responsabilidades y probablemente pasando la mayoría de su tiempo con adultos.
Familia extremadamente flexible
Esta familia tiene como particularidad su dificultad para establecer límites claros y firmes; se confunde flexibilidad con libertad absoluta, permitiendo que los hijos hagan lo que quieran. La autoridad es confusa y los límites difusos, por lo tanto los hijos manifiestan competitividad desmedida y destructiva.
Familia de tres generaciones
Familia extensa que comprende a los padres, hijos y abuelos en la misma casa; otra característica es que están amalgamadas provocando que se confundan los roles familiares y que no queden claros las funciones de cada miembro de la familia. Esto genera constantes descalificaciones de los hijos hacia la forma de educación impartida por sus padres, quienes quedan en una posición subalterna y poco pueden incidir en la formación de sus hijos.
Los padres somos modelos de conductas, valores y normas que seguirán nuestros hijos, somos los primeros promotores de su formación. En la medida que estas conductas, valores y normas se realicen de manera congruente, teniendo como base el afecto, el niño será un individuo íntegro en su forma de ser.
El crecimiento de los hijos es un factor importante para cambiar las reglas de la familia, las que deberán ser congruentes con la etapa del desarrollo que va viviendo cada hijo.
Cada etapa de desarrollo de los hijos pone a prueba el sistema familiar con diferentes desafíos que obligan a buscar nuevos patrones de relación.
Para comunicarnos asertivamente podemos poner en práctica tres habilidades: ESCUCHAR, OBSERVAR Y HABLAR.
– Escuchar
Demuestra una actitud de acercamiento a tus hijos; permanece atento; muestra interés; presta atención a lo que tu hijo dice y cómo lo dice; evita los mensajes contradictorios; identifica y reconoce los sentimientos que están detrás de las palabras; no interrumpas; escucha cuidadosamente en vez de preparar tu repuesta y asegúrate de haber entendido lo que tu hijo te quiere decir.
– Observar
Observa las expresiones de tus hijos para saber si están relajados y sonríen, si están nerviosos o tensos, si están nerviosos o tensos, si están tristes o enojados; trata de entender su estado de ánimo; responde con manifestaciones de cariño y comprensión.
– Hablar
No ofrezcas consejos a tu hijo cada vez que conversan. Asegúrate de reconocer y elogiar las cosas que tu hijo hace bien.
Crítica el comportamiento de tu hijo , no a tu hijo No conviertas la conversación en un regaño. Evita usar palabras como siempre o nunca (siempre te equivocas o nunca lo haces bien). Evita que tu tono de voz suene a burla, a crítica o a imposición.
La comunicación clara y directa propicia las relaciones estables y el aprendizaje de valores es posible que los hijos sean menos vulnerables a las influencias negativas, tengan la capacidad de decir no y no permitan que los manipulen o presionen.
La comunicación asertiva
Es importante criar hijos asertivos porque los ayudamos a ser firmes en sus convicciones y a tener seguridad y confianza en ellos mismos. Les enseñamos a respetar las opiniones de los demás y a hacer respetar las suyas
La asertividad es la habilidad de expresar los deseos de una manera amable, franca., abierta , directa, y adecuada, logrando decir lo que se quiere, sin atentar contra los demás, se basa en defender los propios derechos sin violentar los ajenos. Se encuentra en un punto intermedio entre dos conductas: la agresividad y la pasividad Cuando sólo se usa el lenguaje verbal hablamos de diálogo. Y éste se manifiesta de dos formas extremas: por exceso o por defecto. Ambas, provocan distanciamiento entre padres e hijos. Hay padres que, con la mejor de las intenciones, procuran crear un clima de diálogo con sus hijos e intentan verbalizar absolutamente todo. Esta actitud fácilmente puede llevar a los padres a convertirse en interrogadores o en sermoneadores, o en ambas cosas.
Los hijos acaban por no escuchar o se escapan con evasivas. En estos casos, se confunde el diálogo con el monólogo y la comunicación con la enseñanza.
Para establecer una buena comunicación en la familia · Padres e hijos deben aprender a expresar sus sentimientos y ser congruente con su pensar, sentir y actuar. · Utilice el pronombre yo al comenzar las oraciones, para evidenciar de que forma asume la responsabilidad de sus palabras.
.Cambie la forma imperativa;»¡Quiero que…!» por «¡Me gustaría que…!»
· Ceda la palabra. Hablar al mismo tiempo impide escuchar.
· Escuche atentamente.
· Sea tolerante y paciente; mantenga la calma.
· Evite discusiones estériles.
· Póngase en los zapatos del otro.
· Pregunte a sus hijos, es ideal para conocerlos mejor.
· Es importante que mantenga contacto visual cuando hable con sus hijos, incluso les puede mostrar afecto tomando sus manos.
· Hable no solo de las cosas que le molestan de sus hijos, también sobre las cosas que le agradan de ellos.
· No juzgue ni critique a sus hijos cuando comentan algo que no le agrade; esta actitud podría alejarlos.
· Hable de los valores humanos con sus hijos y póngalos en práctica. Si la comunicación se establece adecuadamente, sus hijos tendrán la confianza para expresar sus sentimientos y para aclarar las dudas con la guía u orientación de su parte. Las relaciones familiares se harán más sólidas si se establece una buena comunicación, que permita a los hijos hablar de su independencia. Por el contrario, si los canales de comunicación se encuentran bloqueados de manera impositiva habrá una resistencia a cambiar, dándose como resultado el desarrollo de un síntoma que pudiera ser el consumo de drogas, favoreciendo una adicción.

