Las bibliotecas son consideradas espacios de bien común porque:
- Preservan conocimiento y cultura: desempeñan un papel crucial en la transmisión de saberes y tradiciones.
- Fortalecen la cohesión social: ofrecen oportunidades de socialización y participación, promoviendo la inclusión.
- Favorecen el trabajo colaborativo: permiten que los usuarios se conecten y cooperen en proyectos compartidos.
- Impulsan el desarrollo comunitario: son recursos valiosos para el crecimiento social y cultural de las comunidades.
Días atrás visité la Biblioteca Pública “Lisandro de la Torre”, ubicada en el predio de la escuela N° 6388 “Juan B. V. Mitri”, sobre la arteria homónima. Al ingresar, me sorprendió un cartel que decía: “Mantengan a los niños al alcance de los libros”.

Ese mensaje anticipaba lo que luego confirmé desde mi experiencia docente: la biblioteca, aunque no posee dimensiones generosas, ofrece un espacio suficientemente amplio para que los alumnos disfruten de la lectura. Los estantes, llenos de libros ordenados por temáticas, reflejan el uso constante de lectores que buscan información y conocimiento.
La responsable de la biblioteca es Ana María Reynoso, quien transmite a simple vista su amor por los libros y su compromiso con el lema del cartel. Ella relata cómo organiza su trabajo y cómo interactúa con las aulas de la escuela “Mitri”. Una de las actividades, es transformar en obras de teatro, los cuentos, lo que acerca aún más a los alumnos a la lectura.
La sala también tiene juegos de mesa como “Damas”, “Ajedrez”. Cuenta con materiales para pintar y dibujar. La tecnología sin ser desechada, no tiene privilegios sobre los libros.
La biblioteca está abierta al público y ofrece volúmenes de lectura placentera para quienes aman leer. Se encuentra bien surtida.

Ana María no trabaja sola: la respalda una comisión integrada por mujeres, algunas exdocentes y familiares de Juan B. V. Mitri, pionero del cooperativismo e impulsor de la fábrica de manteca SanCor en 1938.
Durante mi visita, conocí a Lidia Ghiberto y Miriam Mitri, quienes compartieron los objetivos trazados para este espacio educativo. Ellas, junto con otros colaboradores, miran hacia el futuro a través de los libros, sosteniendo la memoria de sus abuelos y proyectando nuevas generaciones lectoras.
La Biblioteca “Lisandro de la Torre” es un ejemplo concreto de cómo un espacio cultural puede convertirse en un verdadero bien común: preserva la memoria, fomenta la lectura, impulsa la creatividad y fortalece la identidad comunitaria.
El 13 de septiembre fue el día de el bibliotecario. Saludamos desde este espacio a todos los que creen en la frase :“Mantengan a los niños al alcance de los libros” y trabajan para ello.
Griselda Bonafede

