Liga A: Pittman cuenta su historia

(Por: Julián Mozo – Para Olé) – Joshua tenía tres años cuando el padre los abandonó y su madre, Betty, tuvo que tomar dos trabajos para que a él y a su hermano (Nello) no les faltara nada. «Fue un momento muy difícil y yo también tuve que salir a trabajar a los 14. Lo hice varios años en un supermercado… No me gustaba mucho pero lo hacía para comprarme mis cosas y ayudar a mamá, que hacía un gran esfuerzo. Esa experiencia nos hizo más humildes, aprendimos mucho. Nos enseñó a valorar lo que había hecho mi madre», recuerda Pittman, hoy estrella de Libertad, el mejor equipo de la Liga y cómodo líder de la zona Norte con récord de 9-1.

Betty, además de una gran madre, había sido jugadora de sóftbol y les inculcó el amor por el deporte a sus hijos. El resto lo hizo Michael Jordan. Los Pittman tenían una casita humilde en Winston Salem, una ciudad ubicada en el estado de North Carolina, el mismo donde MJ creció (en Wilmington) y empezó a brillar en la universidad de North Carolina. «Crecí viéndolo y con mis amigos queríamos imitarlo. Poco pudimos lograr (se ríe)… Por TV vi mucho de él en los Tar Heels. Después de su primer año hizo grandes cosas y a mí me intrigaba cómo lograba mejorar tan rápido», le cuenta el alero a Olé, desde Sunchales.

¿Qué te gustaba más de Jordan: su ética de trabajo, el talento…?
En esa época todo eso, pero me gustó más cómo cambió su juego para seguir siendo el mejor pese al paso de los años. Al principio volaba, hacía muchas volcadas y puntos… Pero después fue más completo, con un mejor tiro y dándole más al equipo, con defensa, rebotes, de todo…

¿Qué quisiste copiar?
Siempre lo básico de su juego, los fundamentos, desde sus fintas hasta cómo picaba la pelota. No era espectacular sino muy sólido en eso. Lo espectacular en él venía solo.

Vos tenés 31 años ahora. ¿Has podido cambiar o mejorar tu juego para seguir siendo eficaz?
He trabajado mucho, me encanta entrenar y ser cada día mejor. Ahora estoy más tranquilo en la cancha. Me ayuda Julio (Lamas), que me da la confianza y me permite seguir en cancha aunque cometa algún error.

Joshua superó obstáculos de chico. A los 14 le sucedió algo similar a Jordan. «No jugaba en el equipo y me fui para poder entrenarme solo. Luego me fue muy bien. Fui MVP de la conferencia en mi último año en el secundario y en los dos finales en la Universidad de Ashville», relata. Cuando egresó en 1998, el lockout NBA lo obligó a mirar hacia otro lado. «Llegó la oferta de Argentina, fui, miré en el mapa, vi que había playa y acepté. Me costó un mes adaptarme a todo pero ahora estoy feliz de haber venido», dice.

Pittman lleva nueve años en la Liga. «Me gusta la gente, me respeta y da cariño. Sobre todo las mujeres, las más lindas del mundo… Y yo estoy soltero. Completamente (se ríe)», explica. Peñarol, donde jugó seis temporadas, lo marcó a full, pero dejó Mar del Plata. «Se puso muy pesada la cosa. Es un poco demasiado para mí. Quería estar más tranquilo y Libertad me parece un club más serio. Estoy feliz en Sunchales», explica Pittman.

Y Josh brilla, con los ejemplos de Michael y Betty como su guía en la vida.

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